LA ECONOMÍA

Y SUS SECTORES_

RESUMEN

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En 2021 el crecimiento económico en Colombia ha venido sorprendiendo al alza. Estimamos un incremento del 8.9%. Para 2022, proyectamos una desaceleración que llevaría el crecimiento a 3.4%, en un contexto en el que se plantean grandes retos tales como: el manejo prudente de finanzas públicas, el proceso electoral, las expectativas alcistas de la inflación y el incremento de las tasas de interés.

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I.INTRODUCCIÓN_

Después de año y medio de haberse iniciado la emergencia por el covid-19, el mundo continúa atravesando por una serie de etapas en las que parecieran resolverse algunos problemas pero generarse otros. En principio, en este período podemos distinguir cuatro etapas: en primer lugar se observó la etapa de confinamientos estrictos, fase que si bien fue corta generó la mayor recesión mundial desde la Gran Depresión. Esta etapa se caracterizó por la formulación de agresivos paquetes monetarios y fiscales para compensar los efectos adversos que la falta de movilidad representó para los ingresos de muchos hogares y empresas.

En una segunda fase se llevó a cabo el restablecimiento de actividades, especialmente manufactureras, mediante protocolos que incluyeron el distanciamiento y controles a la movilidad.

En esta fase se produjo una recuperación de la producción global- sin observarse crecimientos anuales positivos- y con enormes asimetrías (buen desempeño del sector agropecuario y ciertas actividades de comercio, como la venta de equipos de cómputo, y una afectación profunda de la mayor parte de los servicios, en especial del turismo).

Una tercera fase, registrada a comienzos de 2021, se caracterizó por el inicio en la aplicación de vacunas, especialmente en países desarrollados, y el retorno gradual de algunos servicios. Se observó entonces un relajamiento de las normas de distanciamiento. Finalmente, podemos señalar una cuarta fase caracterizada por el logro de tasas de crecimiento anuales positivas, cierto estancamiento en la aplicación de vacunas (debido a la reticencia de algunos grupos a recibir los compuestos) y el desborde inflacionario en la mayor parte de los países del mundo. En esta etapa, especialmente en el mundo emergente, se ha dado inicio al desmonte de las agresivas políticas económicas (monetarias y fiscales) que se iniciaron en la primera etapa.

Uno de los hechos a destacar en 2021 tiene que ver con que terminaremos con un crecimiento mucho más elevado en Colombia y otros países de América Latina del que habíamos contemplado hace apenas algunos meses. Este buen resultado está asociado a varios factores, entre los que se destacan la ausencia de confinamientos después de febrero de este año y los avances en el proceso de vacunación comparados con los de otras regiones como África y el Sudeste Asiático. También hay que destacar como causa del buen desempeño económico en nuestro país la ejecución de un paquete fiscal ambicioso, tal vez demasiado desde el punto de vista de la sostenibilidad de la deuda.

Los retos hacia adelante son, sin embargo, muchos y de gran magnitud. En el plano doméstico se destaca el enorme aumento de la deuda pública y lo que esto significa desde el punto de vista de las limitaciones en los próximos años para el manejo fiscal. Los retos en materia social también son descomunales pues hay que recordar que por efecto de la pandemia la pobreza monetaria en Colombia aumentó del 35.7% en 2019 al 42.5% el año pasado.

En el plano internacional, una de las preocupaciones que viene tomando fuerza en los últimos meses es la posibilidad de una estanflación, es decir, un período de bajo crecimiento con alta inflación. Sin duda si se presentara una situación de esta naturaleza estaríamos hablando de una quinta fase en el manejo de la pandemia que tendría enormes consecuencias para el bienestar global. Más adelante en este capítulo volveremos sobre este tema.

En la búsqueda de la vacuna contra el covid-19
Recuadro No. 1

Los primeros casos de covid-19 se presentaron a finales del 2019 en China, aunque sobre la raíz del contagio aún no se tiene certeza. Conocerla ayudaría a combatirlo, sin embargo para algunos sectores políticos tanto en Estados Unidos como en China el tema se ha convertido en una extensión de la tensión política, dando lugar a acusaciones mutuas.

Estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), investigaciones independientes y/o afiliadas a gobiernos, creen más probable que se haya presentado una infección inicial en un animal, como un murciélago, y que se haya pasado a un animal intermedio antes de llegar al ser humano. Sin embargo, también hay quienes consideran que pudo no existir este eslabón intermedio. Con una probabilidad baja algunos estudios ven la posibilidad de una fuga de un laboratorio y con muy baja o nula de que haya sido producto de la ingeniería genética.

Hallar al culpable parece ocupar un lugar importante en la lista para algunas organizaciones sociales y/o políticas debido al alto número de muertes y contagios, que alcanzan al 6 de octubre de 2021 un total de 4.83 millones y 236.34 millones, respectivamente. Es importante mencionar que el impacto de la pandemia ha tenido un efecto diferenciado en los países, con picos que no necesariamente se encuentran sincronizados, debido a la aparición de nuevas mutaciones, diferentes medidas de contención del contagio, diversos grados de disciplina en el autocuidado de la población y distintos ritmos de vacunación.

Tabla Casos por millón Covid
Tabla muertes por millón Covid

En general, se observa que los países avanzados han podido apoyar en mayor medida a su población¹, lo cual pudo mitigar el aumento del número de contagios, además de realizar campañas de vacunación más rápidas en comparación con los países de menores ingresos. Punto que ha sido clave dado que las vacunas han demostrado su eficiencia, aunque sea temporal, en la reducción de casos sintomáticos y en las muertes por esta enfermedad. Las variantes del virus conocidas hasta septiembre de 2021 van de la alpha a la mu, destacándose la variante delta que actualmente genera incrementos en contagios y muertes en países como Estados Unidos, aprovechando la renuencia de una parte de la población a vacunarse. Este ha sido uno de los mayores inconvenientes que han encontrado las campañas de vacunación.

Precisamente sobre este tema, encuestas a nivel mundial muestran que los países con mayor proporción de la población que no planea vacunarse son: Estados Unidos (31%), Hong Kong (26%) y Alemania (26%). En contraste los países con menor población renuente son Malasia (3%), Singapur (4%) y Arabia Saudita (5%)².

¹ Según el Monitor Fiscal 2021 del FMI, las economías avanzadas proporcionaron un apoyo fiscal directo e indirecto equivalente al 28 por ciento de su PIB, mientras las economías emergentes 7% y los países en desarrollo de bajos ingresos 2% del PIB.

² Encuestas realizadas entre agosto y septiembre de 2021 y recopiladas por la alianza Imperial College London y YouGov.

La renuencia ha llevado a la adopción de medidas más punitivas, como en Estados Unidos, donde las empresas privadas de más de 100 personas pueden requerir la vacunación de sus empleados o un testeo semanal.

Por otra parte, y confirmando la brecha entre países ricos y pobres, en algunos países especialmente de ingresos altos, se han venido aplicando refuerzos³, mientras que en otros la población completamente inmunizada no alcanza a representar el 1%⁴. La aparente reducción en la efectividad de la vacuna a medida que transcurre el tiempo después de la última dosis o frente a algunas variantes ha hecho evidente que las vacunas actuales son susceptibles de mejora.

En materia de tratamientos, a la fecha se conoce el aprobado por el Food and Drug Administration (FDA), que reduce la severidad de los casos y la mortalidad cuando es administrado en las primeras etapas de la enfermedad (Remdesivir), pero debe ser aplicado por vía intravenosa y bajo supervisión médica.

³ Israel se encuentra en campaña de aplicación de terceras dosis. En Reino Unido las terceras dosis de Pfizer se administran a personas mayores a 50 años, adultos jóvenes con comorbilidades y empleados del sector de salud. En Estados Unidos se aprobó el 17 de septiembre la tercera dosis de Pfizer para adultos mayores a 65 y población en riesgo.

⁴ Países como República del Congo o Yemen.

A pesar de que existen otros tratamientos en Autorización de Uso de Emergencia (EUA), la esperanza se centra en Molnupiravir, cuyo estudio se conoció en octubre de 2021, que reduciría hasta en un 50% los casos severos y la mortalidad, además que podría ser tomado por vía oral.

Tabla Población con esquema Vacunación

La búsqueda de una vacuna mejorada ha sido objeto de investigación por parte de la comunidad científica, que ha logrado hacer avances que podrán ser usados como vacunas universales frente a varios tipos de coronavirus, entre los que se incluyen: el covid-19, SARS , entre otros⁵.

⁵ Se conocen de este tipo las vacunas en diseño por parte de Duke University, Caltech y University of Cambridge, las cuales a finales de agosto de 2021 aún no empezaban ensayos clínicos en humanos.

⁶ El Banco Mundial estima que la pobreza extrema, medida como ingresos inferiores a USD 1.9 al día se incrementó en 97 millones de personas a nivel mundial en 2020, aumentando por primera vez desde 1990.

Por el momento el futuro de la pandemia parece incierto. Desde el punto de vista de una vacuna mejorada, como las mencionadas anteriormente, se especula que podrían estar disponibles en un año o año y medio. Mientras tanto países como Israel anunciaron que se preparan para aplicar una cuarta dosis.

La recuperación económica y la restauración de las condiciones sociales previas a la pandemia también son inciertas. Puesto que, los esfuerzos de reducción de la pobreza realizados en muchos países emergentes en las últimas décadas parecen haber sido borrados en los últimos meses⁶. A su vez, las tendencias de consumo tardarían en encontrar una “nueva normalidad”, empujando a diferentes industrias a reinventarse. Adicionalmente, los impactos en la salud mental, el desarrollo de los niños, la igualdad de género y brecha en la educación podrían ser persistentes en el tiempo.

II. PRINCIPALES FACTORES
DE RIESGO PARA LA ECONOMÍA EN 2022_

A continuación incluimos una serie de factores de riesgo⁷ que podrían afectar el desenvolvimiento de la economía colombiana y mundial en los próximos meses:

• Los riesgos de estanflación en el mundo

La combinación de bajo crecimiento y alta inflación es tremendamente compleja porque dificulta el manejo de la política monetaria: mientras la inflación alta exigiría aumentar tasas de interés, el bajo crecimiento demandaría una política monetaria expansiva.

En la historia económica reciente, particularmente en los años setentas, el mundo tuvo que enfrentar dos shocks petroleros, cuando algunos países productores restringieron la oferta de crudo para aumentar los precios. El primer shock petrolero se materializó en un incremento de los precios del petróleo de USD 3.48 por barril en 1973 a USD 8.3 en 1974.

El segundo shock se presentó en 1979 con aumentos de precios que llegaron a USD 9.74 ese año y USD 12.42 por barril en 1980. En ambos casos, la inflación promedio en Estados Unidos se disparó, lo que terminó por generar recesiones modestas en ese país (-0.54% en 1974, -0.21% en 1975 y -0.36% en 1980).

Tabla Crecimiento inflación EEUU

⁷ Entendemos por factores de riesgo eventos cuya probabilidad de ocurrencia dependen de circunstancias difíciles de pronosticar y que pueden cambiar la senda de crecimiento en uno u otro sentido.

Los mecanismos por los cuales una inflación persistente puede llevar a una recesión son varios. En primer lugar, las autoridades monetarias responden al incremento en precios con aumentos de tasas de interés, lo que termina por afectar la demanda y el crecimiento. El incremento en las tasas de interés suele guardar una relación negativa con el comportamiento de la renta variable lo que a su vez genera una caída en la riqueza, la confianza y la disposición a gastar. Por otra parte, el propio incremento en los precios reduce el poder adquisitivo de aquellos ingresos que no pueden reajustarse, deteriorando el consumo.

De la experiencia de los años setenta, principalmente en los Estados Unidos, podemos deducir que la posibilidad de una estanflación está vinculada con varios factores entre los que se destacan los siguientes: a) los orígenes de la inflación, la persistencia e intensidad del proceso inflacionario, b) la sofisticación de los mecanismos de indexación de precios y c) la capacidad que tiene el mundo de recuperar sostenidos niveles de producción. Algunos analistas ponen de manifiesto elementos políticos, como la pérdida de importancia de los sindicatos, a la hora de determinar la transitoriedad del fenómeno.

Es importante mencionar que, al menos en las principales economías del mundo, los temas de política económica son bien diferentes a los que existían en los años setenta, destacándose un bajo poder relativo de los sindicatos, así como una incidencia moderada de los mecanismos de indexación.

Por lo expresado anteriormente y por las expectativas de los precios de las materias primas y de la inflación que se analizan más adelante, pensamos que la estanflación tiene una probabilidad moderada. Sin embargo, es importante destacar que el nivel de pedidos a nivel global presenta una corrección hacia abajo en los últimos meses y que, de todos modos, el mundo crecerá menos en 2022 frente al crecimiento observado en 2021. A este respecto, el FMI estima que el crecimiento mundial se moderará de 5.9%, en este año, a 4.9% el próximo año.

• El problema inflacionario en el mundo

Comprender la naturaleza del fenómeno inflacionario es clave para evaluar si la estanflación es una posibilidad real.

El rebrote inflacionario a nivel global que hemos observado en los últimos meses no tiene precedentes desde la década de los setentas. Para observarlo adecuadamente, y teniendo en cuenta que por efecto de la recesión mundial en 2020 se generaron inflaciones anormalmente bajas que pueden generar un efecto base muy fuerte, decidimos tomar para una muestra de países y zonas geográficas la variación del IPC respecto a los 20 meses antes de diciembre de 2019 y los 20 meses después. De esta forma evitamos la comparación frente a 2020 que fue un año de bajas inflaciones en el mundo en general. Los resultados de este ejercicio se pueden observar en el siguiente gráfico.

Tabla inflación en el mundo

Se aprecia que salvo tres notables excepciones, las principales zonas geográficas registran un crecimiento importante en los precios al consumidor⁸. Es especialmente notoria la aceleración de la inflación en Brasil, Rusia y Estados Unidos.

Los orígenes del problema inflacionario en el mundo son diversos. Por una parte, se observaron en 2020 y buena parte del 2021 importantes programas de estímulo monetario y fiscal en la mayoría de los países. De especial importancia ha sido el paquete monetario aplicado en Estados Unidos, que superó con creces el aplicado durante la crisis financiera de 2008-2009. A este respecto, en una encuesta del National Association of Business Economics de agosto pasado, el 49% de los economistas encuestados consideró que la política fiscal adoptada en EEUU era demasiado expansionista; esta proporción contrasta con el 34% que se había manifestado en este sentido en marzo pasado. Así mismo, en cuanto a la política monetaria, el 52% la consideró demasiado expansionista; la misma proporción en mayo de 2021 había sido del 26%. Naturalmente, la aparición de vacunas contra el covid-19 en la primera mitad de este año puede haber hecho redundante alguna parte de los estímulos que se tenían.

⁸ El caso de la India es especialmente diferente en razón al desajuste macro que esa economía vivió en 2019 a raíz de la crisis financiera y la devaluación de la rupia.

De otra parte, hay que recordar que existen fuertes problemas de oferta derivados de los confinamientos y de la falta de sincronía en las olas de covid-19 que se han dado alrededor del mundo. Así las cosas, mientras los puertos en América están abiertos, algunas semanas después un barco puede encontrar complicaciones para atracar en puertos europeos o asiáticos. Así mismo, con los confinamientos se paralizó el mantenimiento de barcos y la construcción de naves, lo que ha complicado mucho la logística de transporte internacional. Todos estos problemas se reflejan en ineficiencias, tiempos muertos, ausencia de cargas de compensación y por lo tanto elevados incrementos en los precios de los fletes.

De otra parte, es importante señalar que a consecuencia de la pandemia, las tasas de participación laboral⁹ en varios países del mundo han disminuido. Esto sucede debido a multiples razones entre las que se destacan: a) la imposibilidad física de salir a laborar durante los períodos de cuarentena, b) como resultado de programas de apoyo monetario, muchos hogares han retrasado su vuelta al mercado laboral contando con medios que aseguran su subsistencia, c) en el caso particular de las mujeres, el retraso

en la vuelta al sistema de educación presencial de los niños ha obligado a que ellas deban asumir la atención y el cuidado de los infantes en casa, reteniendo esta oferta potencial de trabajo. Por estas y otras razones adicionales, durante este proceso de recuperación económica, muchos empleadores se quejan de la falta de disponibilidad de recurso humano, generando una presión alcista en los salarios.

Tal como lo menciona el FMI en su último reporte de estabilidad financiera, la consecuencia práctica para los países emergentes de que la inflación mundial sea persistente y no transitoria, como hasta ahora se ha sostenido, es que aumente la exposición al riesgo de un ajuste abrupto en las condiciones de financiamiento externo. Esto se produciría por un ajuste más rápido de las tasas de interés en los países, reduciendo los flujos de capital a países emergentes y exacerbando las presiones sobre la sostenibilidad de la deuda.

⁹ La tasa de participación laboral se define como la relación entre la población económicamente activa y la población en edad de trabajar.

• Clima social para la inversión.

Una de las dificultades evidentes que se tiene para proyectar el 2022 está relacionada con la interacción entre los fenómenos económicos y políticos. Las marchas que se observaron en varias partes del mundo en este año, incluyendo el paro nacional de abril-mayo en Colombia, demuestran que en condiciones de precariedad económica los agentes pueden llegar a activar su rol político. Esto puede tener desenlaces difíciles de prever con consecuencias económicas muy disímiles. Durante 2021, sorprendió el resultado presidencial en Perú y la conformación de la Asamblea Constitucional en Chile. Colombia enfrenta un proceso electoral el próximo año que genera incertidumbre, que de por sí frena la toma de decisiones de inversión, y que podría tener consecuencias de largo plazo sobre el arreglo institucional del país.

Es importante destacar que el país perdió el grado de inversión en 2021, lo que traerá consecuencias en muchos frentes económicos. En esencia, la base de inversionistas que está dispuesta a financiar a la economía colombiana es menor, pero

además, quienes vengan exigirán retornos superiores. La consecuencia natural de ambos sucesos es que se reduce el flujo de recursos en moneda extranjera, por lo que se merman los recursos destinados a la inversión. Tanto el gobierno saliente como el que lo suceda deberán ser muy responsables sobre la situación, de tal manera que se respete el manejo macroprudencial en la corrección de los problemas estructurales de la economía colombiana, evitando así que estos alcancen mayor gravedad.

• Continúan los riesgos de sobrevaluación del mercado accionario.

En nuestro informe del año anterior señalamos la fuerte preocupación que existe en relación con la posibilidad de una sobrevaluación del precio de las acciones en los países desarrollados, en particular en los Estados Unidos. Esta preocupación, que en algún momento fue reconocida por el propio Fondo Monetario Internacional, continúa vigente; máxime cuando se anticipa que dado el desempeño de la economía estadounidense las tasas de interés deberán aumentar en un

futuro cercano¹⁰. Si bien los indicadores disponibles para medir el grado de sobre o subvaluación en el mercado accionario son imperfectos, el CAPE (Cyclically Adjusted Price Earnings Ratio) desarrollado por el premio nobel de economía Robert Schiller, suele tomarse como un indicativo al respecto. En este caso, las cifras a cierre de septiembre sugieren que el indicador alcanzó un valor de 38.09, cifra que no se veía desde noviembre del 2000, momento a partir del cual los precios de las acciones caían en forma considerable.

Tabla EEUU Razón CAPE

¹⁰ Los canales por los cuales las tasas de interés afectan el mercado accionario son variados. En primer lugar, recuérdese que el precio de una acción corresponde, en principio, al valor presente de los flujos descontados de utilidades de las empresas. En la medida que las tasas de interés aumentan, este flujo descontado disminuye.

Las causas de la sobrevaluación del mercado accionario en Estados Unidos se han asociado a las bajas tasas de interés que han prevalecido a raíz del covid-19 y al relativamente fácil acceso al mercado por parte de inversionistas poco sofisticados que han inyectado considerables recursos. A este factor también ha contribuido el menor capital con el que se puede entrar al mercado accionario en comparación con inversiones alternativas como la del mercado inmobiliario. La cantidad de inversionistas en ese mercado es la más alta de la historia, al igual que la participación de las inversiones en renta variable dentro del total de activos financieros de los hogares.

Tabla EEUU Acciones en total

Además, hay que tener en cuenta que en períodos de bajas tasas de interés el gasto de intereses de las empresas disminuye, pero al aumentar las tasas las presiones de los costos financieros aumentan, generando menores utilidades. Finalmente, debe recordarse que un aumento en la tasa de interés desestimula el consumo y la inversión real, con lo cual desde el punto de vista de la demanda se generan menores estímulos al crecimiento y por lo tanto a la generación de utilidades de las empresas.

Teniendo presente que la normalización de la política monetaria en los Estados Unidos deberá darse en forma gradual en los próximos meses, es inevitable que empecemos a ver alguna corrección bajista en el mercado accionario de ese país. Nos encontramos a la expectativa de que ese aterrizaje sea moderado y no ponga en juego el proceso de recuperación global.

• Economía china: enfrentando cambios estructurales

En los últimos años la economía del gigante asiático ha venido enfrentando cambios estructurales importantes. Como es bien sabido, a consecuencia de la política del hijo único, iniciada en 1979 y oficialmente terminada en 2015, el crecimiento de la población es hoy en día es muy bajo, con lo cual el país se ha visto abocado a un aumento progresivo de la edad de la población y, muy seguramente, a una pérdida de productividad.

Este fenómeno, que ya hemos comentado en documentos de años anteriores, adquiere especial protagonismo a raíz del reciente escándalo de la segunda compañía constructora en ese país -Evergrande- la cual entró en cesación de pagos el pasado

mes de septiembre. Cuando se analizan las causas de la situación de la empresa, se encuentra que desde 2017 el mercado inmobiliario y de nuevas construcciones en China viene disminuyendo y que las perspectivas para los próximos años, e incluso décadas, son de crecimientos mucho más modestos.

La crisis de Evergrande también pone de manifiesto otra dura realidad para el país. Según cifras del Banco Internacional de Pagos, la deuda de las empresas chinas como proporción del PIB aumentó de 93.9% en 2008 -ya de por sí una cifra bastante grande- a 160.6% en 2020. Esta es la cifra más grande para una economía emergente y una de las más altas a nivel mundial. Algunos expertos en el tema sugieren que el fuerte apalancamiento de las empresas es el resultado de las bajas rentabilidades de las inversiones, que hacen que la proporción de la inversión financiada con utilidades retenidas sea proporcionalmente muy baja.

La baja rentabilidad de algunas empresas del Estado en China es un fenómeno de vieja data¹¹, pero al parecer el fenómeno también se extiende a empresas privadas.

¹¹ Recuérdese las llamadas “Empresas Zombie”

En el caso de las empresas estatales, la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales del Consejo de Estado (SASAC) calculaba en 2016 que existían 2041 empresas de ese tipo, pero las cifras superaban a las 10,000 cuando se incluían empresas supervisadas por otras entidades. Algunos cálculos de entidades no oficiales hablaban de 20,000 empresas¹² con estas características.

Tabla China Crédito a empresas

Otro de los elementos que permite pensar que el crecimiento del gigante continuará moderándose en los próximos años tiene que ver con la guerra comercial con los Estados Unidos. Este tema también ha llamado la atención en nuestros dos informes anteriores y se puede resumir en que este último país ha señalado al país asiático de incumplir normas que tienen que ver con la propiedad intelectual, la transmisión forzada de conocimiento a empresas locales sin el pago de contraprestaciones, la eliminación de requisitos de desempeño a las empresas que se instalen en su territorio e incluso el otorgamiento de subsidios estatales a empresas ineficientes. La guerra comercial con Estados Unidos, tal como advertimos en el informe anterior, representa uno de los puntos en los que ha habido continuidad absoluta entre la administración Trump y la correspondiente al presidente Biden.

Por último, vale la pena destacar que desde el congreso del Partido Comunista Chino en 2017, las autoridades del país han expresado su deseo explícito de enfocarse exclusivamente en los objetivos de crecimiento para incluir variables como el mejoramiento de la productividad, la eficiencia, descarbonizar

el uso de energía (el país es el mayor consumidor mundial de este combustible altamente contaminante), propender por la estabilidad financiera y la búsqueda de una prosperidad común (obtener un desarrollo equitativo). Es claro que algunos de estos objetivos, en particular los que tienen que ver con mejorar el medio ambiente, están produciendo un menor crecimiento en el corto plazo.

• Riesgos asociados a un menor nivel de inversión.

Cuando se mira el comportamiento de la economía colombiana en los primeros seis meses de 2021, se observan varias características que llaman la atención, la primera es que sin duda se obtiene un crecimiento frente al año 2019. Este es un hecho positivo que debemos destacar en la medida en que los análisis que se tenían al comenzar el año sugerían que Colombia no alcanzaría el nivel de PIB obtenido en 2019 sino hasta el año 2022. Sin embargo, cuando se analizan las fuentes de crecimiento, se encuentra que fue el consumo de los hogares, con un crecimiento del 5.8%, y el consumo del gobierno, con un crecimiento del 10.8%, los que explicaron esta dinámica. Por el contrario, la inversión registró una caída del 13%.

La reducción de la inversión en el mundo a raíz del covid-19 no es algo de extrañar. Muchas de las actividades no esenciales se vieron afectadas producto de la pandemia, sin embargo, en casos como el de nuestro país este proceso ha adquirido proporciones significativas que lamentablemente tendrán consecuencias sobre el crecimiento en el largo plazo.

A continuación, se analizan las razones para esperar un dinamismo rezagado de esta variable para el próximo año:

- En los últimos años, la tasa de cambio real del peso colombiano ha mostrado una importante corrección alcista, fruto, inicialmente, de la caída de los precios del petróleo y posteriormente del aumento en el riesgo país como resultado del fuerte tamaño del déficit fiscal, que se generó a raíz de la emergencia del covid-19 y a los hechos posteriores que incluyeron el retiro del proyecto de reforma tributaria en abril pasado y de la pérdida del grado de inversión que ha sufrido el país en los últimos meses por parte de las calificadoras S&P y Fitch.

Teniendo en cuenta que la mayor proporción de los bienes de capital que se emplean en Colombia son importados, el aumento de la tasa de cambio incrementa a su vez el costo de la maquinaria y equipo importados, reduciendo la inversión. Consideramos que la inversión en maquinaria y equipo aumentará en 2021 apenas un 7.8% después de haber caído un 10.3% en 2020; además, su crecimiento en 2022 podría ser de apenas un 4%.

- En abril de 2021, se registró en nuestro país un hecho muy particular. Una central de trabajadores, unida a una agremiación de profesores estatales, convocó en medio del inicio de la tercera ola de covid-19 a un paro nacional con el propósito de protestar por la presentación de un nuevo proyecto de reforma tributaria originado en el Ministerio de Hacienda¹³. Al llamado de los dos actores mencionados se unió un grupo de colombianos, la mayoría de ellos jóvenes, afectados por la pandemia, quienes en forma sincera protestaron con la esperanza de dar soluciones a sus problemas. Lamentablemente, las circunstancias fueron aprovechadas por grupos violentos que bajo el amparo de la protesta protagonizaron hechos vandálicos que afectaron en forma considerable la infraestructura pública y privada con especial énfasis en el departamento del Valle y la ciudad de Bogotá.

¹³ El proyecto en realidad no tuvo una discusión seria y no se entendió que jugaba un papel redistributivo muy importante por medio del cual los grupos de mayores ingresos y aquellos menos afectados por la pandemia correrían con la mayor carga tributaria en beneficio de los grupos de menores ingresos y más afectados por la situación.

Tabla Condiciones para la inversión

Las consecuencias del paro nacional sobre el clima de inversión fueron muy severas. De acuerdo con la encuesta de Fedesarrollo, los balances entre el porcentaje de los empresarios que consideran que la situación económica y socio-política era favorable o desfavorable para invertir alcanzó en mayo pasado a uno de sus puntos más bajos en la historia: en el caso del clima socio-político el dato obtenido fue más bajo que el alcanzado en los momentos más críticos de la pandemia, sólo superado por la aguda crisis que se registró al comenzar el siglo.

Si bien las cifras de agosto mejoraron, consideramos que los hechos registrados adelantaron el debate político que normalmente se hubiera dado a partir del último trimestre del año, generando polarización política y aumentando la incertidumbre.

En estas condiciones consideramos que muchos proyectos de inversión serán aplazados hasta tener mayor claridad no solo sobre el rumbo político, sino también sobre el devenir social que el país discurra en los próximos meses.

- Por otra parte, debemos destacar un evento relacionado con la reforma tributaria que finalmente fue aprobada por el Congreso y que consideramos va a mejorar la atractividad del país para la inversión extranjera. Al respecto, hay que recordar que la Misión de Expertos en Materia tributaria, que fue convocada por el gobierno, llegó a la conclusión de que el sistema impositivo en Colombia se caracterizaba por una carga excesiva de impuestos sobre las empresas en detrimento de impuestos progresivos a las personas naturales. Esto restaba competitividad al país a la hora de atraer inversiones de capital y no generaba los incentivos

adecuados para retener las inversiones de los colombianos para quienes resultaba más rentable desplazar sus inversiones al extranjero. La alta dependencia de los impuestos a las empresas tampoco ha permitido que los impuestos a los hogares se utilicen como mecanismos de redistribución del ingreso en uno de los países con más alto coeficiente Gini¹⁴ en el hemisferio occidental.

Lamentablemente, lo ocurrido con la reforma tributaria llevó al país a una situación en la que la única reforma plausible fue aquella en la que escasamente se afectaron los impuestos a las personas y recargaron aún más los impuestos a las empresas. El costo derivado es un fuerte desestímulo a la inversión.

- Como resultado de varios factores que se discutirán a continuación el país perdió en 2021 el grado de inversión, lo que implica una reducción de la base de inversionistas que está dispuesta a venir a nuestro país y un aumento en los rendimientos que exigen aquellos que continúan prestando sus recursos. Considerando ambos efectos, las tasas de interés en dólares que se están cobrando a los inversionistas que invierten en nuestro país son mayores ahora de lo que eran hace un año.

Este incremento en los costos de financiamiento, que tendrá un mayor impacto en la medida en que las autoridades monetarias en Estados Unidos y Europa den pasos adicionales para normalizar su política, implican un mayor costo de uso del capital y por lo tanto deben tener un inevitable impacto en la reducción de la inversión en Colombia.

Durante 2021 Colombia perdió el grado de inversión para dos de las tres principales calificadoras internacionales de riesgo. La primera reducción se llevó a cabo el 19 de mayo por parte de S&P y la segunda el 1 de julio por parte de Fitch. Son varias las razones por las cuales se tomó esta decisión entre las que se destacan las siguientes:

a) Colombia no ha podido resolver algunos problemas de vieja data como la excesiva dependencia del petróleo y la incapacidad de diversificar la base exportadora de nuestro país. El petróleo ha demostrado ser una de las materias primas más sensibles a los cambios en la actividad económica mundial, con lo cual se genera una dependencia muy elevada de los ciclos de crecimiento global sobre nuestro país.

¹⁴ El coeficiente de Gini es una medida económica que sirve para calcular la desigualdad de ingresos que existe entre los ciudadanos de un territorio, normalmente de un país.

b) El país registró en 2020 una caída significativa en ingresos tributarios a la par de un incremento importante en el gasto para mitigar los efectos de la pandemia en la población más vulnerable. La consecuencia lógica de esta situación fue un crecimiento de la deuda, que pasó de 52% como proporción del PIB en 2019 a 64% en 2020; lo que se traduce en que los niveles de riesgo en términos de la capacidad del gobierno nacional para cumplir a cabalidad con el servicio de la deuda aumentaron.

c) Las calificadoras de riesgo habían puesto sus ojos en el anunciado proyecto de reforma estructural que finalmente se cayó. Esta iniciativa estaba siendo elaborada hacía varios meses y había recibido el insumo de la comisión de expertos internacionales en materia tributaria el 22 de marzo. La reforma atendía las observaciones en el sentido de balancear mejor la carga tributaria de las empresas y de los hogares y contemplaba la instauración de los llamados impuestos ecológicos.

A pesar de incorporar varios elementos sanos para las finanzas públicas ante el paro y las expresiones sociales de inconformidad que surgieron, el dos de mayo se anunció el retiro de la iniciativa

y al día siguiente el Ministro de Hacienda renunció. Si bien el gobierno nacional logró la aprobación de una reforma tributaria que se puso a consideración del Congreso el 20 de julio y que se sancionó el pasado 14 de septiembre, las calificadoras de riesgos S&P y Fitch han destacado que no consideran que esta reforma sea estructural. Además, han indicado que no está claro que necesariamente promueva la competitividad del país en el largo plazo.

d) Si bien el movimiento social que produjo el paro nacional de abril-mayo fue aplacado por la propia preocupación de la población por el uso de la violencia y el vandalismo, y por los temores ante la desinstitucionalización del país, no se descarta que el malestar social retorne en el futuro y que la resolución de los problemas exacerbados por el covid-19 retome causes desconocidos. Esta falta de predictibilidad en el funcionamiento de las instituciones del país es otro de los argumentos señalados por las calificadoras al generar incertidumbre.

¿Las transferencias monetarias desincentivan la participación laboral?
Recuadro No. 2

En abril del año 2020, como consecuencia de la crisis económica originada por los estrictos confinamientos para contrarrestar la propagación del covid-19, el gobierno de los Estados Unidos implementó transferencias monetarias directas a las personas que perdieron sus puestos de trabajo. En algunas ocasiones esas transferencias a los hogares afectados por la crisis alcanzaron a sobrepasar el salario mínimo de ese país. Por esta razón se generó un incentivo a la disminución en la participación laboral,

pues muchas personas se quedaron en casa recibiendo subsidios del gobierno ya que equiparaba en algunas situaciones el salario mínimo.

Tabla Tasa global

En momentos en los que la economía se mantenía paralizada, las consecuencias de este fenómeno no eran notorias. Actualmente, con la reactivación de muchos sectores económicos, los empresarios enfrentan un problema de escasez de mano de obra especialmente en los trabajos no calificados. Este fenómeno se puede ver en el comportamiento de la Tasa Global de Participación (porcentaje de la población que trabaja o busca trabajo sobre la población en edad de trabajar), que en abril de 2020 cayó a 60.2%, cuando en febrero era de 63.3%. Por otro lado, el último dato registrado, del mes de agosto de 2021, muestra que la Tasa Global de Participación (TGP) es de tan solo el 61.7%, reflejando la poca recuperación de este indicador a pesar de tener un récord de casi 11 millones de ofertas de trabajo a finales de julio.

Vale la pena tener en cuenta que el pasado 6 de septiembre expiraron los subsidios por desempleo a la par de la recuperación del mercado laboral. Esto significa que más de 7 millones de personas dejaron de recibir esta transferencia, lo que podría reactivar el mercado de trabajo. No obstante, las preocupaciones de las personas por el covid-19 y las afectaciones de la variante Delta pueden ralentizar este dinamismo del mercado laboral.

En el caso colombiano, el Gobierno Nacional en el mes de marzo de 2020, tras la crisis económica desatada por los confinamientos, inició transferencias mensuales monetarias por $160,000 a cerca de 3 millones de hogares vulnerables. Este giro monetario equivale a menos de la quinta parte del salario mínimo mensual legal vigente, por lo que creemos que no es un incentivo para que los beneficiarios dejen de trabajar o buscar trabajo. Actualmente este programa de transferencias a las personas más vulnerables se encuentra financiado hasta diciembre del año 2022, gracias al proyecto de Ley de Inversión Social que prolongó su duración.

Por su parte, la TGP en Colombia ha presentado una mayor recuperación frente a la de Estados Unidos, luego de que cayera a su mínimo histórico de 51.85% en abril del año 2020. En el mes de agosto del presente año esta cifra fue de 61.23%; si bien este nivel es menor al registrado en febrero del presente año (61.47%), esta reducción se puede explicar por los temores a contagiarse en los picos de la pandemia y por el miedo a las manifestaciones violentas asociadas al Paro Nacional.

Finalmente, creemos que la reducción en la TGP en Colombia comparada con los niveles previos a la pandemia se puede explicar por algunos temores de las personas a salir de sus casas por temas relacionados con el covid-19 y, en algunos casos, porque un miembro del hogar tuvo que dejar de trabajar para dedicarse a los cuidados del hogar, mas no por los subsidios que está entregando el Gobierno Nacional para ayudar a mitigar los estragos de la pandemia vía Ingreso Solidario, puesto que este monto de dinero se mantiene constante durante los tres años de vigencia, perdiendo poder adquisitivo paulatinamente.

III.PRODUCTO
INTERNO BRUTO_

El año 2021 trajo consigo el reto de consolidar la recuperación económica mientras continúa la lucha para prevenir una nueva expansión del covid-19 y se adelanta el proceso de vacunación. A pesar de que en los primeros meses del año vivimos nuevos periodos de aislamiento preventivo, de menor duración en comparación con los de 2020, y de las fuertes protestas presentadas entre abril y mayo, la economía alcanzó un crecimiento de 8.8% en el primer semestre del año y anticipamos que en la segunda mitad del año mantendrá una tendencia similar que le permitirá lograr un crecimiento de 8.9% en el año completo.

Esta proyección es mucho más optimista de la que teníamos al iniciar el año (5.3%). Para 2022, estimamos una fuerte moderación del crecimiento con una expansión de tan solo 3.4%.

La magnitud de las recuperaciones será heterogénea, toda vez que no todos los sectores se afectaron en la misma medida ni al mismo tiempo por cuenta de la pandemia. Un ejemplo claro es la rama explotación de minas y canteras, la única de las 12 grandes ramas sobre la que se avizora una contracción en 2021. Al respecto, conviene señalar que nuestro supuesto sobre los precios del petróleo para cierre de 2021 indica una cotización promedio del BRENT de 68.4 USD/Barril, en tanto que para 2022 se prevé una cotización promedio de 67 USD/Barril, acompañada de menor volatilidad. Este factor y unas condiciones operativas más favorables sustentan una mejor perspectiva para la rama de minas y canteras el próximo año.

A continuación, nos adentramos en los resultados de las proyecciones del PIB por el lado del gasto y de los sectores, haciendo énfasis en los rubros de mayor relevancia en la actual coyuntura.

Tabla PIB Por el lado

• Consumo de los hogares

El consumo de los hogares es el principal determinante del gasto en la economía y, por ende, de la demanda interna en Colombia pues representa algo más de dos terceras partes del producto. Durante el primer semestre de 2021 el consumo de los hogares registró un crecimiento anual de 12.3%, siendo el tercer componente más dinámico dentro de los que conforman el PIB por el lado del gasto.

Cuando se compara este mismo componente con su valor real del primer semestre de 2019 se observa que el crecimiento alcanza 5.8%, es decir, que durante el primer semestre de 2021 se consiguió superar el valor real del consumo en el periodo similar más reciente previo a la pandemia.

Cabe recordar que el consumo de los hogares se vio seriamente afectado durante 2020 como consecuencia de las medidas de aislamiento que se adoptaron para hacer frente a la propagación del covid-19. Son varios los canales por los que estas medidas afectaron este agregado macroeconómico. En primer lugar, la destrucción de empresas y empleos, fuente de ingresos del grueso de la población colombiana, menguó la capacidad adquisitiva de los consumidores y en consecuencia el gasto realizado por ellos. Detrás de este efecto vino el deterioro en la confianza sobre la situación económica del país, que alcanzó en el trimestre abril-junio de 2020 las lecturas más bajas en la historia del indicador. Este fenómeno se reflejó en una caída importante del gasto de los hogares el año pasado, por lo que la baja base de comparación amplificó el crecimiento anual de este agregado en el primer semestre de 2021.

Según la durabilidad de los bienes, el crecimiento anual en la primera mitad de 2021 estuvo jalonado principalmente por el gasto en bienes semidurables y durables, que crecieron a un ritmo de 51.9% y 28.6% respectivamente. En segunda instancia, el crecimiento año corrido del gasto en servicios alcanzó 12.1%, mientras que el rubro con menor dinámica fue el gasto en bienes no durables, que con una expansión de 3.2% en este mismo periodo, se destaca por ser el único rubro que siguió creciendo aún durante la pandemia.

Esperamos que durante el segundo semestre del presente año se continúen observando crecimientos en los diferentes rubros que conforman el gasto de los hogares como parte de la tendencia a la normalización de la actividad de los últimos meses, aunque desde luego, una base de comparación más alta registrada en la segunda mitad de 2020 hará que estos crecimientos se moderen. Mejores datos del mercado laboral, bajas tasas de interés y la realización de tres días sin IVA durante el último trimestre del año estimularían el consumo de los hogares en la segunda mitad de 2021.

Tabla Gasto real

En todo caso, la creciente inflación registrada en los últimos meses, que estimamos cerraría el año en niveles cercanos al 5%, se convierte en un factor contrario al crecimiento del gasto. De acuerdo con nuestra estimación, el poder adquisitivo del salario mínimo se reduciría en 2021 por primera vez en seis años, con una brecha de 1.6 puntos porcentuales entre el aumento en el salario mínimo y la inflación. De esta manera, el gasto de los hogares cerraría 2021 con una expansión del orden de 10.6%.

Tabla Poder adquisitivo

Las perspectivas sobre 2022 son menos favorables. Si bien el próximo año se espera seguir creciendo, habrá un desgaste significativo que se traduciría en una expansión del gasto de los hogares de 3.3%, mucho más cercano al débil crecimiento promedio observado en la década inmediatamente anterior a la pandemia (3.6%).

Los factores que incidirán en este desempeño son unos tipos de interés menos favorables que los observados en 2021, los cuales desestimularían un mayor endeudamiento de los colombianos, una inflación elevada que impactará negativamente la confianza de los consumidores y un mercado laboral que, si bien empieza a mostrar síntomas importantes de recuperación, seguirá deprimido por cuenta de los cambios en la estructura capital-trabajo que han adelantado las empresas y un entorno tributario menos amigable para las inversiones.

• Consumo del Gobierno

En 2020 el consumo del gobierno alcanzó un crecimiento de 3.7%, cifra que mostró una desaceleración frente a la expansión de 5.3% registrada en 2019. Durante el primer semestre de 2021, este rubro logró incrementos de 7.6% y 10.8% frente al mismo periodo de 2020 y 2019, respectivamente. Teniendo en cuenta la continuación del proceso de normalización de la actividad económica iniciado el año pasado y la terminación de algunas de las ayudas entregadas para mitigar los efectos de la pandemia, esperamos que durante el segundo semestre el consumo del gobierno se desacelere y finalice el año con un crecimiento anual de 4.4%.

Para 2022 proyectamos un crecimiento para este rubro de 3.1%, que resulta ser inferior a nuestra estimación de 2021. Esto responde principalmente a la finalización del proceso de desmonte de ayudas establecidas para mitigar los efectos de la pandemia, entre las que se destacan el Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF), que tiene vigencia hasta diciembre de 2021, y las medidas para garantizar la atención en salud

que fueron financiadas durante la vigencia 2020 y 2021 con recursos provenientes del Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME).

A lo anterior se suma el compromiso adquirido por el Gobierno con la adopción de medidas de austeridad, cuya obligación quedó establecida en la Ley de Inversión Social, y la realización de procesos electorales.

Sobre estos dos últimos puntos, recordemos que el próximo año se llevarán a cabo las elecciones presidenciales y legislativas, ante lo cual deberán implementarse las restricciones en materia de contratación al sector público estipuladas en la Ley de Garantías, hecho que contribuirá a la ralentización del crecimiento del gasto público en el país.

Con el fin de conocer más información sobre los aspectos que pueden impactar el consumo del gobierno lo invitamos a consultar la sección de finanzas públicas en este documento.

• Formación bruta de capital

La inversión registró una caída de -20.3% en 2020, un fuerte retroceso después de haber logrado un crecimiento de 3.8% en 2019. Durante la primera mitad de 2021 este rubro mostró un incremento de 13.7% y a pesar de que esta cifra resulta ser positiva, como mencionamos en la sección anterior, cuando comparamos su comportamiento frente el mismo periodo de 2019 observamos una caída de -13%. A pesar de que nuestras expectativas muestran que durante el segundo semestre del año continuará el proceso de recuperación económica, anticipamos el inicio de la desaceleración de la inversión, de manera que su crecimiento anual será de 10.9%.

Como lo planteamos en la sección anterior, la inversión en la economía colombiana está altamente expuesta a varios factores de riesgo y esperamos que sus efectos se hagan evidentes a lo largo de los próximos años. Para 2022 estimamos un crecimiento de apenas el 6.3%. Aquí debemos resaltar que el alto nivel de la tasa de cambio es uno de los principales factores que anticipamos influirá en la ralentización de la inversión, pero esta podría acentuarse en la medida en que durante el proceso electoral que se realizará en esta vigencia se presenten como posibles ganadores candidatos de posiciones políticas extremas. El impacto sobre la inversión será más alto en la medida que exista mayor incertidumbre en cuanto a la continuidad de políticas de ajuste macroeconómico y se reduzca de forma significativa la confianza en el país.

Tabla Proyecciones PIB

• Agricultura, ganadería, caza, pesca y silvicultura

El primer semestre del año 2021 fue positivo para el sector agropecuario, presentando un crecimiento del 3.8% comparado con el mismo semestre del año 2020. El crecimiento de este sector estuvo jalonado por el buen desempeño de la ganadería y los cultivos agrícolas, asociado a la mayor exportación de ganado y a las buenas condiciones climáticas. En cuanto al sector cafetero, la producción se vio levemente afectada por un exceso de lluvias en algunas zonas del país, pero debido a disminuciones en la oferta de grano proveniente de Brasil los precios internacionales del café se han mantenido elevados, moderando un poco la disminución de la producción en el país y acumulando una caída del 0.63% en el primer semestre del año comparada con el mismo periodo de tiempo de 2020.

Para el año 2021 esperamos que el sector agropecuario tenga un crecimiento del 3.4%. Así mismo, que el sector cafetero continúe creciendo en lo que resta del año a causa de los buenos precios internacionales y las presiones en la tasa de cambio.

En la ganadería, el continuo aumento en las exportaciones y la demanda interna de carne para consumo han dinamizado el sector y este podría presentar un crecimiento del 7.07% en el año 2021. Por el lado de los cultivos, la reactivación económica de establecimientos como hoteles y restaurantes han incrementado la demanda de alimentos fuera del hogar y jalonado el comportamiento de este sector, lo que le permitiría un crecimiento de 1.34% en el presente año.

Por su parte, para el año 2022 esperamos que el sector crezca 5.4%. El sector de cultivos presentaría una leve expansión anual de 0.13%, el sector de ganadería un crecimiento de 5.41% y el sector cafetero de 36.55%. El sector ganadero se verá impulsado por una mayor exportación de carne bovina y una mayor demanda de comidas fuera del hogar. En cuanto a la producción de café, se espera que en el 2022 la producción anual vuelva a niveles de 14 millones de sacos, teniendo en cuenta los altos precios internacionales del grano. Es importante resaltar que los altos precios de los insumos, abonos y fertilizantes para el sector agropecuario pueden afectar los costos de producción y aumentar el precio del bien final, generando un desincentivo al consumo y esto podría ralentizar el crecimiento del sector agropecuario.

• Explotación de minas y canteras

La rama de minas y canteras fue la única de las 12 grandes agrupaciones que componen el PIB por el lado de la oferta en registrar una contracción anual durante el primer semestre de 2021. La caída en este periodo fue de -5.1% frente a lo observado en el primer semestre de 2020, resultado de un decrecimiento de -14.8% en el primer trimestre y un crecimiento de 7.1% en el segundo. Este desempeño es aún más preocupante cuando se tiene en cuenta que el periodo base de comparación, es decir el primer semestre de 2020, ya había registrado una contracción.

El pobre desempeño de la actividad en este sector fue resultado, principalmente, de la disminución en la extracción de petróleo que pasó de 812.8 mil barriles diarios en el primer semestre de 2020 a 729.8 mil barriles diarios en el mismo periodo del presente año (-10.2%) y una reducción de -5.5% en los volúmenes producidos de carbón. Por otro lado, el aumento de 34.9% en la producción de oro del primer semestre contribuyó a atenuar buena parte de la caída del sector, mientras la producción de ferroníquel se redujo -9.8% y la de gas natural aumentó 3.9%.

Se espera que para el segundo semestre la producción de petróleo consiga recuperarse a niveles en torno a los 747.5 mil barriles diarios, por lo que cerraría 2021 con 738.7 mil barriles promedio al día. El crecimiento más importante provendrá de la extracción de carbón, pues los altos precios del mineral y un entorno de operación libre de huelga, a diferencia del que se tuvo en el segundo semestre del año pasado, harán que en el segundo semestre de este año la producción de carbón se expanda 44%, por lo que cerraría el año con 56.6 millones de toneladas, 14.7% más que la obtenida en 2020.

Tabla Producción Petróleo

Debe anotarse que en lo referente a la producción de ferroníquel esperamos un crecimiento de 24.8% en el segundo semestre, que se traduciría en uno de 5.7% al cierre del año, mientras que la producción de oro caería -2.6% en el segundo semestre, como consecuencia de un techo de producción ligado a la capacidad de los yacimientos en el país; esto permitiría cerrar el año con un crecimiento de 12.8% en la extracción del metal.

Finalmente, la producción de gas natural comercializado cerraría el año con un crecimiento de 3.9%, producto de una modesta recuperación en el tercer y cuarto trimestre frente a lo observado en el segundo, pero aún ligeramente por debajo de los niveles pre-pandemia como consecuencia de una menor demanda del recurso en los diferentes segmentos. Como resultado del desempeño sectorial descrito anteriormente, la rama de minas y canteras se expandiría apenas 1.2% en 2021.

Tabla PIB Sector Minas

Las proyecciones muestran que habrá un rebote tardío que tendría lugar en 2022, aún así, la magnitud de la expansión, del orden de 5.3%, no compensaría la caída observada en la rama en 2020. En el caso del petróleo, la producción se estaría recuperando 6.4% en el siguiente año, en línea con los estímulos de un mercado que ofrecería mejores cotizaciones y menor volatilidad. En el caso del carbón, proyectamos un escenario de incrementos en la producción basado en un mejor dinamismo de la economía mundial y la demanda asociada a esta materia prima. En lo referente al ferroníquel, la extracción del mineral no mostró mayor sensibilidad a los efectos de la pandemia y bajo un contexto de mejores cotizaciones de las materias primas la producción ascendería 7.4% el próximo año. El gas natural tendría un leve crecimiento de 1.8% el próximo año, en línea con el desempeño esperado de la economía colombiana. Finalmente, anticipamos nuevas expansiones en la extracción de oro, fruto de la explotación de nuevos yacimientos ya concesionados, lo que le permitiría incrementar el volumen extraído en 5.6% durante 2022.

• Industria manufacturera

El 2021 ha sido un año de recuperación excepcional para las actividades manufactureras. Tras haberse desplomado -12.8% anual en el primer semestre de 2020, en los primeros seis meses de 2021 el sector creció 18.2%, el segundo mayor crecimiento entre las 12 ramas que conforman el PIB, después de la rama que agrupa las actividades artísticas, de entretenimiento y otras de servicios. El mayor crecimiento se presentó en la producción de bienes de capital que se expandió 28.7% en este periodo, mientras la producción de bienes intermedios lo hizo a una tasa de 18.7% y la de bienes de consumo a 13.8%.

Específicamente, los subsectores relacionados con hilatura, confección de prendas de vestir, accesorios y la fabricación de calzado, la fabricación de “otro tipo de equipo de transporte” (distinto a vehículos automotores y motocicletas), la fabricación de equipo eléctrico y la fabricación de minerales no metálicos fueron los que jalonaron el fuerte crecimiento que tuvo el sector en la primera mitad del año. Solo 8 de los 39 subsectores considerados en las actividades manufactureras enfrentaron variaciones anuales negativas en la primera mitad del año, dentro de los que encontramos: la fabricación de carrocerías y remolques para vehículos automotores (-17.3%), la elaboración de azúcar y panela (-15.2%), elaboración de productos de panadería (-5.9%), elaboración de productos de molinería (-5.5%), la fabricación de jabones y detergentes (-4.0%), la trilla de café (-3.2%), la elaboración de productos lácteos (-2.0%) y la fabricación de papel, cartón y sus productos (-1.1%).

Esperamos un segundo semestre con buena dinámica en las tres grandes agrupaciones de bienes manufacturados, con el repunte más notable proviniendo de los bienes de consumo (14.2%), seguido de los bienes intermedios (7.3%) y finalmente los bienes

de capital (4.5%), lo que permitiría cerrar el año con un crecimiento de 15.2% en el valor agregado de este sector. Nuestras estimaciones incorporan un nivel de actividad económica agregada que, a pesar de la senda de recuperación que viene transitando, se debilitaría en el cuarto trimestre del año por cuenta del agotamiento del efecto base de comparación y un crecimiento de la inflación.

Tabla PIB Industria Manufactura

Proyectamos un crecimiento de menor magnitud en la producción manufacturera en 2022, 6.4%, liderado por un crecimiento en los bienes de capital (6.7%), seguido de los bienes intermedios (6.4%) y en menor medida por los bienes de consumo (6.1%). La base de estas predicciones se encuentra en un menor crecimiento de la actividad económica agregada nacional y global el próximo año, unas condiciones de política monetaria más restrictivas que las que se tienen hoy y un escenario de confianza menoscabado por las distorsiones provenientes de resultados empresariales menos favorables, del alto desempleo en el mercado laboral y de variables externas como la tasa de cambio.

Los riesgos que se tienen identificados, y que podrían condicionar el crecimiento del próximo año, vienen en primera instancia de un menor dinamismo del previsto en la actividad económica, tanto local como global, que podría darse tanto por efecto de nuevas olas de contagio de covid-19, como por el aumento de la inflación y por la simple incapacidad del mercado de continuar retomando a la velocidad esperada una mayor utilización de su capacidad productiva.

En el frente local, preocupa además el ajuste que el sector pueda realizar en materia de inversiones y personal contratado para enfrentar unas condiciones de financiamiento más duras y unas tasas impositivas menos amigables. En última instancia, el precio elevado de las materias primas y una tasa de cambio que se mantiene alta también generan unas condiciones desfavorables a la producción manufacturera.

• Construcción

Es conveniente recordar que el sector de construcción está compuesto por tres subsectores: edificaciones, obras civiles y actividades especializadas para la construcción, cuyas participaciones en 2020 fueron 49.4%, 30.3% y 20.6% respectivamente.

En el primer semestre de este año, el sector creció 3.6% frente a la caída de -25.9% observada en igual periodo de 2020. Este comportamiento fue el resultado, en gran medida, del crecimiento observado en el subsector de edificaciones, que registró un incremento de 6.0%, fruto fundamentalmente de la fuerte caída observada en igual periodo del año anterior. El repunte en el sector de edificaciones se vio opacado por la caída de -0.7% en el subsector de obras civiles. Es importante resaltar que el sector no se ha recuperado del fuerte impacto de las medidas restrictivas para frenar el covid-19 sobre la economía del país. Esto se refleja en que frente a 2019 el sector cae -25.9%, con un decrecimiento de -23.5% en edificaciones, de -30.5% en obras civiles y de -24.9% en actividades especializadas para la construcción.

Nuestros cálculos sugieren que en la segunda parte del año el sector consolidado presentará un crecimiento con respecto al año anterior, sin embargo, esto no sería suficiente para alcanzar una recuperación frente a 2019. La tasa de crecimiento del segundo semestre de 2021 llegaría a 18.6%, lo que le permitiría al sector cerrar el año con una expansión de 10.4% En lo que al sector de edificaciones se refiere, consideramos que la segunda parte del año registrará un aumento de 7.6%, con lo cual cerraría 2021 con un incremento de 8.9%.

Debido a que cerca del 70% de las ventas de vivienda nueva en Colombia se hacen sobre planos, el comportamiento de esta variable es de gran importancia para explicar el comportamiento futuro del subsector de edificaciones. En lo corrido del año, hasta septiembre, las ventas de vivienda nueva han presentado un muy buen comportamiento con un crecimiento de 48.4% frente al año anterior. El segmento de ventas de vivienda VIS presenta un crecimiento del 48%, en tanto que el de NO VIS lo hace al 48.6%. A pesar de que estos crecimientos se vieron impulsados por fuertes caídas del mismo periodo del año anterior, al comparar 2021 con lo ocurrido en 2019, observamos incrementos de 31.3% (56.8% en VIS y 22.2% en NO VIS).

Este buen comportamiento se observa desde los últimos meses del 2020, impulsado principalmente por los subsidios gubernamentales a la compra de vivienda, tanto para VIS como para un rango inferior al NO VIS. En la medida que las ventas han sido sobresalientes, esperamos un buen desempeño de las entregas futuras y, por consiguiente, del valor agregado del sector.

Tabla Entregas estimadas

Otro indicador líder para la actividad edificadora es el crecimiento de los metros cuadrados licenciados. Hay que destacar que en lo corrido del año los metros cuadrados licenciados crecieron 44.9% con respecto a igual periodo del año anterior, sin embargo, el indicador aún no se recupera a niveles pre pandemia, pues al compararlo frente a 2019 se observa una caída de -1.5%.

Para 2022, nuestra proyección del sector consolidado es una expansión real de 9.0%. Esta recuperación del sector estaría liderada por el subsector de edificaciones. En efecto, de acuerdo con nuestras proyecciones, se espera que la construcción de edificaciones registre un crecimiento de 10.8%. Entre las razones para prever este comportamiento se encuentran el fuerte impulso de las ventas de vivienda nueva y las entregas programadas para 2022, que presentan un crecimiento de 19.2% frente a 2021. Hay que destacar que las edificaciones no residenciales van a presentar resultados muy modestos, incluso negativos, en la medida que existe una amplia vacancia en oficinas y locales comerciales a raíz de la pandemia.

Finalmente, en cuanto a obras civiles se espera un incremento de 7.6% impulsado por los programas de infraestructura de carreteras mediante tres programas principales: Programa de construcción de vías a cargo del Invias (con recursos por cerca de $2.3 billones en 2021 y de $1.1 billones en 2022), Vías para la legalidad ($1.5 billones en 2021) y el Programa de Reactivación 2.0, con inversiones cercanas a $0.5 billones. Este último está conformado por vías terciarias en departamentos y municipios y hace uso de los recursos del Programa Nacional de Regalías. Adicionalmente se destacan programas de transporte masivo a nivel local (Ibagué, Medellín y Cali) además de tres troncales de Transmilenio en Bogotá. Esta última ciudad se beneficiará de las obras asociadas a la construcción del metro.

• Comercio, reparación de vehículos, almacenamiento, transporte, alojamientos y servicios de comida

Esta agrupación fue la tercera de mayor expansión en el primer semestre de 2021, y por su importancia relativa en el PIB (participa con 15.6%), la que más contribuyó a la caída del producto en este lapso (2.4 p.p.). Tras iniciar el año en terreno negativo (-0.9% de variación anual en primer trimestre), en el segundo trimestre del año la cuenta que agrupa las actividades de comercio, reparación de vehículos, almacenamiento, transporte, alojamientos y servicios de comida rebotó 40.3%. De esta manera, al finalizar el semestre el macrosector registró un crecimiento anual de 15.7%, que en todo caso no compensa la caída de -16.8% observada en el mismo periodo de 2020.

En las actividades de comercio, las ventas minoristas del sector crecieron 18.1% el primer semestre, jalonadas especialmente por los bienes agrupados en vehículos, sus repuestos y los combustibles, los artículos de ferretería, las prendas de vestir y textiles y el equipo de informática y telecomunicaciones para uso doméstico.

Por el contrario, los bienes agrupados en alimentos y víveres en general, en libros, papelería, periódicos, revistas y útiles escolares y en bebidas no alcohólicas son aquellos que experimentaron decrecimiento y por lo tanto contribuyeron negativamente a la variación de las ventas minoristas en lo corrido de 2021.

Tabla ventas reales comercio

En materia de almacenamiento y transporte, la afectación dejada por la pandemia socavó la operación del sector. En lo que respecta a ingresos, por ejemplo, las empresas dedicadas al almacenamiento y actividades complementarias al transporte consiguieron un crecimiento nominal anual de 11.2% la primera mitad del año. Cuando se revisa este resultado en relación con el mismo periodo de 2019, el crecimiento nominal es apenas de 2.4%. Según la Aeronáutica Civil, los pasajeros transportados se incrementaron hasta los 11.24 millones en la primera mitad del año frente a los 8.87 millones de pasajeros que volaron en igual lapso de 2020; esto representa un crecimiento de 26.8% en el tráfico de pasajeros en los primeros seis meses del año, frente a lo que conviene resaltar que se observa una tendencia creciente en los últimos meses. La carga transportada por vía aérea fue de 412.6 mil toneladas entre enero y junio de este año, en contraste con los 329.4 mil toneladas movilizadas hace un año, una variación de 25.3%. Así mismo, las cifras del Ministerio de Transporte dan cuenta de un aumento de 11% en materia de carga movilizada por carretera, mientras los pasajeros transportados por el transporte público en zonas urbanas cayeron 6% en el periodo considerado.

En el caso de los servicios de comida, de acuerdo con la Encuesta Mensual de Servicios del DANE, los ingresos de este segmento aumentaron nominalmente un 33.4% anual en los primeros seis meses del año, resultado insuficiente para compensar la caída de -32% del año pasado, por lo que los ingresos de este subsector fueron en el primer semestre de este año 9.2% inferiores a los obtenidos durante el mismo periodo de 2019.

Tabla Ingresos por servicios

Los alojamientos tuvieron peor suerte. De acuerdo con el DANE, el crecimiento anual de los ingresos reales durante la primera mitad de 2021 frente al mismo periodo de 2020 alcanzó 19.2%, insuficiente para compensar la caída de -51.3% que registraron estas actividades en el mismo lapso de 2020. A modo de balance, lo que se observa es que las actividades de alojamiento percibieron en la primera mitad del año 41.9% menos ingresos en términos reales que los alcanzados durante los primeros seis meses de 2019, configurando este sector como uno de los más afectados y rezagados dentro del tejido económico nacional.

Esperamos que al cierre del año el macrosector de comercio, reparación de vehículos, transporte, almacenamiento, alojamientos y servicios de comida pueda consolidar la recuperación que viene mostrando en los indicadores mensuales asociados a estas actividades como consecuencia, principalmente, de la buena dinámica en el consumo de los hogares. En este sentido, la agrupación cerraría el año con una expansión de 17.9%, donde las tres jornadas de días sin IVA que tendrán lugar durante el último trimestre del año estimularían aún más la dinámica comercial.

Aún así, la pérdida de poder adquisitivo a consecuencia del desborde inflacionario, sobre la que se comentó en una sección anterior, incide negativamente en el gasto y la confianza de los consumidores, lo que afectaría en algún grado el crecimiento de este conjunto de actividades en los últimos meses de 2021.

En 2022 este macrosector conseguiría expandirse 4.7% anual, una importante moderación que se sustenta en tres elementos: (i) la disipación del efecto rebote, pues se tendría una base de comparación (2021) más cercana a la capacidad productiva efectiva; (ii) una inflación elevada que menoscaba el apetito comprador de los consumidores; y (iii) menor endeudamiento por cuenta de aumentos en las tasas de interés y un nivel de ingresos de los hogares aún debilitado que dificultaría el acceso al crédito.

Los riesgos de este conjunto de actividades son análogos a los detallados para la industria manufacturera: menor dinamismo que el esperado en la actividad económica global o local, una inflación aún más elevada de la que se tiene prevista, aumentos en las tasas de interés que juegan en contra del endeudamiento de los hogares y una tasa de cambio elevada que encarezca el costo de los bienes importados.

Este conjunto de factores podría ofrecer condiciones aún más desfavorables que las que se tienen previstas, especialmente si la velocidad en los ajustes es mayor de la esperada.

• Actividades financieras y de seguros

Al cierre de 2020 el sector financiero y asegurador registró un crecimiento anual de 2.1%, siendo este un valor inferior al reportado un año atrás de 6.3%, pero ubicándose como la segunda actividad con mejor comportamiento en el año. Este desempeño se fundamenta en el desarrollo de medidas gubernamentales como el Programa de Apoyo a Deudores (PAD) y los recursos destinados por el Fondo Nacional de Garantías al programa Unidos por Colombia, así como las medidas de liquidez tomadas por el Banco de la República que permitieron un flujo adecuado de crédito a pesar del fuerte choque económico generado por la pandemia de covid-19. Esto se refleja en el crecimiento anual de 8% que registró la cartera durante dicho año. En adición a estos factores, el reporte de inclusión financiera da cuenta del impulso que la pandemia imprimió en materia de acceso a productos financieros, pues al cierre del año el 87.8% de adultos contaba con al menos uno de dichos productos aumentando 5.3 puntos porcentuales frente al año anterior y superando la meta que el Plan Nacional de Desarrollo contemplaba para 2022.

Durante el primer semestre de 2021, las actividades financieras y de seguros crecieron 4.1% anual, lo cual representa un comportamiento positivo y con tendencia a estabilización, pero con valores por debajo de la mayoría de los sectores de la economía que se benefician de un efecto de baja base de comparación. El primer semestre se caracterizó por contar con la vigencia de los programas de apoyo gubernamentales que se extendieron hasta agosto del presente año; sin embargo, la variación anual de las carteras mostró una ralentización en la mayoría de los segmentos con un crecimiento anual de 1.6% en el primer semestre del año, siendo el crédito de vivienda el más resiliente (6.4%) y el comercial el más afectado, con una caída de 0.5% anual.

Es conveniente conocer también lo acontecido en la industria aseguradora. Del total de los activos del sector, dicha industria participa con cerca del 11%, mientras que del total de utilidades alcanzaba el 16% al cierre de 2020, participación que se ha venido reduciendo hasta cerca del 12% en el primer semestre de 2021, en medio de afectaciones por el incremento de la liquidación de siniestros.

En particular, información del gremio asegurador revela que los siniestros incurridos han tenido un incremento anual de 25.3% en el primer semestre del año, lo que ha afectado los resultados del sector.

En cuanto a las perspectivas de cierre de 2021, esperamos que las actividades financieras y de seguros presenten un crecimiento de 1.8% en el segundo semestre del año, con lo que el crecimiento para todo 2021 superaría el valor del año anterior alcanzando el 2.9%.

El desempeño del sector estaría impactado por altos niveles de siniestralidad en el sector asegurador, mientras que los programas de apoyo gubernamental no tendrían más vigencia, restringiendo un mayor crecimiento de dichas actividades.

Para el segundo semestre de 2021, anticipamos una variación anual de 5.4% de la cartera, con un impulso del segmento de vivienda (11.1%) y de consumo (10.4%).

IV. INFLACIÓN_

Finalmente, para 2022 esperamos que el crecimiento anual del sector se acelere hasta 4.3%, siendo la segunda parte del año la de mejor comportamiento, favorecida por la reducción de la incertidumbre electoral que podría retrasar algunos planes de inversión. Durante 2022 proyectamos un crecimiento anual de 11.9% de la cartera, siendo el crédito de consumo el que reportaría el mejor desempeño, con un crecimiento anual de 18.5%, seguido del de vivienda que crecería 11.1% frente a 2021.

A principios del 2021 aún existía mucha incertidumbre en las proyecciones de inflación para el final del año debido a los picos de la pandemia y las restricciones a la movilidad que se podrían generar. En enero la encuesta de Expectativas de inflación del Banco de la República mostraba que los analistas, en promedio, esperaban que la inflación del 2021 cerrara en 2.69%, mientras que en la última encuesta (octubre) se espera que la inflación cierre el año en 4.88%. El fuerte incremento en la expectativa de inflación para finales de año obedece a mejores perspectivas de crecimiento económico para el país, incrementos en la tasa de cambio, el choque del Paro Nacional al precio de los alimentos y aumentos en los costos de las materias primas, los fertilizantes y otros del sector productivo en general.

Como ya se señaló en la sección dos de este capítulo, la tendencia creciente de la inflación no ha sido un fenómeno exclusivo de Colombia, sino que ha sido un comportamiento global.

El incremento en el precio de las materias primas, factores climáticos adversos y problemas en las cadenas de suministro, entre otros, han generado algunas presiones inflacionarias a nivel mundial. Adicionalmente, a nivel local se le suman factores como el Paro Nacional y la fuerte devaluación del peso colombiano. A continuación, se destacan algunos puntos importantes que han impactado la inflación a lo largo del año en curso:

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En marzo la inflación mensual sorprendió al alza a los analistas, tras lo que se generaron aumentos continuos de la expectativa sobre la inflación para el final del año. En este mes, la división de alojamiento y servicios públicos presenta una fuerte contribución positiva por el aumento de los cánones de arrendamiento y de los servicios públicos como la electricidad y el acueducto. Por otro lado, la llegada al país de un nuevo operador de telefonía móvil al mercado de telecomunicaciones presionó las tarifas a la baja en la división de información y comunicación.

En abril la inflación continuó sorprendiendo al alza a los analistas y repuntó de manera considerable la inflación anual. La división de alimentos y bebidas no alcohólicas presentó la mayor contribución del mes por incrementos importantes en la carne de res y la papa. Así mismo, aportó de manera positiva la división de alojamiento y servicios públicos debido a la contribución de los arriendos, reflejando la normalización de las tarifas de estos. Por el contrario, de manera negativa se presentó un rezago en la disminución de las tarifas de telecomunicaciones debido a temas de facturación.

En el mes de mayo, debido al desabastecimiento de algunos bienes a causa de los bloqueos viales en el transcurso del Paro Nacional, la inflación mensual aumentó fuertemente. En particular, la división de alimentos y bebidas no alcohólicas explicó la mayor parte de la inflación del mes, por incrementos importantes en la carne de res, las papas, las frutas frescas, la carne de aves y los huevos. Así mismo, la división de restaurantes y hoteles presentó una contribución positiva por la necesidad de traspasar los precios al consumidor dado el aumento en los precios de los alimentos.

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Para junio, la inflación sorprendió negativamente a los analistas por cuenta del rebote de los alimentos y bebidas no alcohólicas, luego de la finalización de los bloqueos y el restablecimiento de la normalidad en el abastecimiento de las principales ciudades del país. Es importante resaltar que la disminución en los precios de los alimentos fue bastante inferior al alza presentada en mayo por los bloqueos viales, por incrementos en la tasa de cambio que incentivaron la exportación de carne de res, junto con aumentos en el precio de la carne de ave y huevos fruto de la muerte de millones de aves ponedoras y de consumo.

En julio, la inflación nuevamente se movió al alza. En esta ocasión, las mayores contribuciones provinieron de las divisiones de alojamiento y servicios públicos, restaurantes y hoteles, junto con los alimentos y bebidas no alcohólicas. Julio fué el tercer mes consecutivo en el que la inflación anual se ubicó dentro del rango meta del Banco de la República (2%-4%), aunque su valor (3.97%) estuvo muy cerca del límite superior de ese rango meta.

Septiembre fue el séptimo mes del año en el que la inflación mensual sorprendió al alza a los analistas.

Para este mes el alojamiento y los servicios públicos, la división de alimentos y bebidas no alcohólicas, junto con el transporte, explicaron en su mayoría el comportamiento de la inflación del periodo. Por el contrario, la división de educación presionó a la baja gracias la implementación de gratuidad en las matrículas de educación superior para instituciones públicas a los estratos 1, 2 y 3.

Para finales del 2021 esperamos que las presiones alcistas en los alimentos continúen dados los aumentos en los precios de las materias primas y el incremento sostenido en el precio de fertilizantes, abonos e insumos agrícolas. En Davivienda calculamos que la inflación anual en alimentos a diciembre del presente año será de 14.00%, de 3.42% sin alimentos y de 5.09% en la inflación total. Es importante señalar, sin embargo, que esta cifra podría ser más alta aún si en lo que resta del año el gobierno vuelve a realizar ajustes en los precios de la gasolina.

Por otro lado, para finales del presente año e inicios del 2022 no se descartan aumentos en el precio de los combustibles por parte del Ministerio de Minas y Energía si siguen las presiones por la tasa de cambio y el precio del petróleo Brent.

Dado lo anterior, se espera que la inflación total al finalizar el 2022 sea de 3.67%, la de alimentos de 7.20% y sin alimentos de 2.94%.

Tabla

En cuanto a fenómenos climáticos, el indicador Oceanic Niño Index (ONI) que mide la temperatura del Pacífico Sur y suele ser un buen indicador de seguimiento relativo al fenómeno de El Niño o La Niña, sugiere que estamos atravesando un fenómeno moderado de lluvias. Adicionalmente, las proyecciones que recopila la National Oceanic and Atmospheric Administration de los Estados Unidos para el indicador ONI, sugieren que el nivel de lluvias podría incrementar hasta sobrepasar el promedio del fenómeno de la Niña en el último trimestre del presente año.

V. POLÍTICA
MONETARIA_

Así mismo, se puede esperar que el nivel de lluvias disminuya a mediados del segundo trimestre del 2022. De acuerdo con la información anterior, creemos que el factor climático no tendrá mayor influencia en la inflación del año 2022.

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Como es bien conocido, durante 2020, y ante la emergencia desatada por la pandemia del covid-19, el Banco de la República debió realizar importantes esfuerzos para garantizar la liquidez del sistema financiero además de reducir los costos del crédito para aliviar la situación de los deudores. Como parte de este último esfuerzo, la tasa de política monetaria se redujo de 4.25%, que estaba vigente desde abril de 2018, hasta 3.75% a partir del 30 de marzo de 2020. Mediante sucesivas reducciones, esta tasa se llevó a 1.75% a partir del 28 de septiembre de 2020. Así mismo, el esfuerzo por aumentar la liquidez fue muy agresivo llevando al Banco emisor a realizar operaciones novedosas como la compra de títulos de deuda privada (Certificados de depósito expedidos por las entidades financieras y títulos representativos de cartera de los bancos). Como resultado de esta política, el saldo de las operaciones activas de regulación monetaria del Banco pasó de $23.8 billones en diciembre de 2019 a $39.9 billones al finalizar el mes de abril de 2020.

La mayor liquidez se otorgó a través de la compra de TES, Operaciones Repo y la inversión en títulos de deuda privada. Este último saldo alcanzó los 8.4 billones al finalizar abril de 2020, en contraste con el valor nulo de este saldo antes de la pandemia.

En lo corrido de 2021 la normalización de la política monetaria se ha venido dando en forma paulatina. A julio pasado¹⁵ el saldo de las inversiones en títulos de deuda privada había descendido a $2.0 billones. Además, el saldo de TES que había ascendido hasta $19.9 billones en abril de 2020, ya estaba en 10.4 billones. Por último, en su reunión del pasado 30 de septiembre la junta fue unánime en su propósito de iniciar un proceso de aumento de tasas de interés y elevó por primera vez en 14 meses su tasa. El pasado 29 de octubre tomó además la decisión de aumentar en 50 puntos básicos su tasa de política. Es importante destacar que el proceso de normalización monetaria que viene haciendo el Banco de la República se está llevando a cabo simultáneamente por parte de otros bancos centrales en países emergentes y que el cambio de política obedece a la recuperación económica que hemos visto en este año, así como al crecimiento de la inflación.

¹⁵ La comparación se realiza frente a los niveles observados en julio dado que como resultado de la asignación de DEGs al Banco de la República en agosto y la venta equivalente de dólares que esta institución realizó al Ministerio de Hacienda a cambio de TES, los saldos de las operaciones de control monetario variaron significativamente en agosto.

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En cuanto a la política a aplicar en 2022 podrían formularse dos preguntas: 1. ¿Cuál sería el ritmo de ajuste de la tasa de intervención? y 2. ¿A qué nivel se espera que llegue esta tasa? En principio, nosotros esperamos que el proceso de normalización continúe llevando la tasa a un nivel ligeramente positivo en términos reales¹⁶. Con base en la decisión de la Junta Directiva del Banco de la República del pasado mes de octubre y la decisión de este organismo de aumentar las proyecciones de crecimiento para 2021 y 2022 es previsible que los incrementos de tasas en los próximos meses se hará de a cincuenta puntos básicos por reunión decisoria de política monetaria. Así las cosas, la tasa de interés de cierre para este año sería de 3.0% alcanzando un 4.5% hacia mediados del año 2022.

Claramente, este estimativo dependerá de la evolución de las dos variables objetivo del banco central: la inflación y el crecimiento. Una inflación o un crecimiento superiores a los que hemos presentado en este documento podría llevar al Banco de la República a aumentar el ritmo de crecimiento de sus tasas e incluso su nivel.

Sin embargo, dada la incertidumbre que hemos planteado relativa al entorno internacional, en particular sobre los efectos adversos de la inflación a nivel internacional y doméstico, consideramos que el Banco de la República continuará adelantando incrementos superiores a los comentados.

Es importante destacar que este proceso de normalización monetaria tomará un buen tiempo y que el Banco de la República ha sido claro en que en 2022 no se eliminará el estímulo monetario sino que se reducirá.

¹⁶ En la actualidad con una tasa de inflación cercana a 4.5% la tasa de interés real es ampliamente negativa.

VI. SECTOR
EXTERNO_

Los efectos de la pandemia los pudimos observar en diferentes ámbitos de las economías a nivel global. Las actividades del sector externo tuvieron una fuerte afectación en 2020 derivadas de las medidas de aislamiento preventivo y a las restricciones del tránsito internacional de mercancías y pasajeros. Desde entonces, y de la mano de la flexibilización de estas medidas, comenzamos a ver la reactivación de las actividades del sector externo a pesar de que a la fecha persisten algunos aspectos que se constituyen como barreras a la recuperación de este tipo de actividades, como por ejemplo los cierres temporales de algunos puertos, el aumento en los precios de los fletes de transporte marítimo y la escasez de containers para el transporte de mercancías.

Teniendo en cuenta lo anterior y bajo un contexto de crecimiento de la economía colombiana, la recuperación de su demanda externa, que estimamos sería de 6.2% en 2021 después de una caída de una caída de -5.8% en 2020, un precio promedio del barril de petróleo de USD 68 por barril y la devaluación de la tasa de cambio, anticipamos que el déficit de cuenta corriente de Colombia será de 4.9% del PIB (USD -14,582 millones) en 2021. Este aumento es un reflejo de la recuperación de la actividad económica a nivel global y muestra un deterioro frente al déficit de 3.6% del PIB (USD -9,927 millones) registrado en 2020.

A nivel de sus componentes, en la cuenta de bienes y servicios esperamos en 2021 un aumento de su déficit, pasando de USD -13,375 millones en 2020 a USD -15,752 millones en 2021. Esta cifra recoge los efectos esperados de varios factores. Por parte de las exportaciones de bienes destacamos el crecimiento de la demanda externa de Colombia que estimamos será de 6.2%, después de que en 2020 registró una caída de 5.8%. A esto se suma la tendencia creciente de los precios de las materias primas como el petróleo, el carbón y el café (ver recuadro No. 3), que en conjunto cuentan con una participación superior al 50% dentro del total de exportaciones colombianas, y la devaluación del peso colombiano que favorece las ventas externas del país.

Aquí vale la pena destacar el desempeño que han tenido las exportaciones no tradicionales en lo corrido del año: entre enero y agosto de 2021 sumaron USD 11,906 millones, registrando un incremento de 26.1% y de 19.4% frente al mismo periodo de 2020 y de 2019, respectivamente. Este comportamiento ha sido impulsado especialmente por mayores exportaciones, principalmente de productos plásticos, productos químicos, manufacturas de metales y aparatos eléctricos.

Por el lado de las importaciones, de la mano de la reactivación económica surge la necesidad de que el país pueda contar con insumos y materia primas, lo cual impulsaría el aumento de las compras externas de bienes intermedios, mientras que las importaciones de bienes de consumo y de bienes de capital tendrían un crecimiento moderado, reflejando los efectos del aumento de la tasa de cambio.

Con relación a servicios anticipamos un incremento tanto en las exportaciones como en las importaciones, sin embargo, es importante mencionar que el hecho de que algunos países continúen con restricciones al acceso de pasajeros internacionales hace que la recuperación del transporte y el turismo internacional sea más lenta si la comparamos con el comercio internacional de bienes. Para la cuenta de ingreso primario (saldo neto entre los ingresos y egresos por pago de la renta de los factores), estimamos para 2021 un déficit de USD -8,555 millones, cifra que muestra un aumento de USD 3,211 millones frente al año anterior. El deterioro de este balance se daría como consecuencia de las mayores utilidades generadas por compañías extranjeras gracias a la recuperación del crecimiento del país, pero que a su vez verían su monto afectado al reexpresarlas en dólares dada la devaluación del peso colombiano.

En cuanto a las transferencias (ingreso secundario) se mantienen como el único rubro con un balance positivo y estimamos que su saldo ascendería a USD 9,725 millones en 2021, registrando un incremento de USD 832 millones frente al año anterior y que anticipamos se dará como resultado de la reactivación económica a nivel global, en especial en Estados Unidos y España, países que son los principales orígenes de los recursos que ingresan a Colombia por este concepto.

Tabla

Para el año 2022, anticipamos una mejoría del balance externo frente a 2021 y proyectamos un déficit de cuenta corriente de -4.1% del PIB (USD -12,621 millones). En el escenario que planteamos para 2022, asumimos que no será necesario implementar nuevas restricciones para atender nuevos picos de la pandemia, lo cual permitirá finalizar el proceso de normalización de la actividad económica. Anticipamos que en el próximo año se lograrán solventar los problemas de disponibilidad de containers, se reducirán los costos de los fletes y tiempos de tránsito que hoy en día afectan las importaciones y exportaciones, lo cual permitiría la reconstrucción de los inventarios de materias primas.

Por otra parte, en la medida en que se siga avanzado en el proceso de vacunación de la población a nivel global esperamos que se levanten las restricciones de tránsito de pasajeros internacionales que a la fecha persisten. Teniendo en cuenta lo anterior, proyectamos que la cuenta de bienes y servicios cerrará el año con un saldo negativo de USD 13,866.

Para la renta de los factores proyectamos en 2022 un balance negativo de USD -9,065 millones, mostrando un moderado aumento frente al año anterior. Este resultado se origina en nuestra expectativa de que la economía colombiana mantenga un crecimiento positivo de su actividad económica y una devaluación de su tasa de cambio, aunque en magnitudes más moderadas frente a las esperadas para 2021.

Finalmente, para las transferencias estimamos un balance de USD 10,310 millones para 2022, mostrando un aumento de USD 585 millones frente al año anterior, lo cual refleja un buen comportamiento de las economías de donde provienen la mayoría de los recursos por este concepto.

¿Hacia dónde van los precios de los productos básicos?
Recuadro No. 3

Los productos básicos son de gran importancia para la economía global pues constituyen los insumos fundamentales para la producción de bienes de mayor valor. Los precios de estas mercancías suelen experimentar fuertes oscilaciones en los mercados internacionales debido al nivel de homogeneización que las caracteriza. Los productos básicos, también denominados commodities, son vitales para muchos países en desarrollo toda vez que han basado buena parte de su economía, y en especial su comercio externo, en la producción y exportación de bienes primarios o con transformaciones de bajo valor agregado.

El Banco Mundial construye índices de precios para tres grandes grupos de productos básicos: (i) Energéticos, (ii) No energéticos, y (iii) Metales preciosos. Recurriendo a estos índices, se encuentran durante los últimos 15 años cuatro periodos prolongados de ascenso para los energéticos y los metales. A los tres primeros periodos sobrevino una fase mucho más acelerada de descenso, mientras que el cuarto periodo, el de la recuperación de la crisis del covid-19, se encuentra marcado por un crecimiento acelerado en los precios que, en el caso de los energéticos y los fertilizantes, no evidencia todavía haber alcanzado el pico.

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Para los bienes agrícolas, los metales preciosos y los fertilizantes se identifican tres periodos de ascenso: (i) el que culmina con la crisis financiera internacional de 2008, (ii) el que se extiende entre principios de 2009 y 2011 y (iii) el que se viene experimentando desde junio de 2020, a medida que avanza la recuperación global de la pandemia de covid-19, excepto para el caso de los metales preciosos, que venían creciendo desde el segundo semestre de 2018 y con la llegada de la pandemia aceleraron la valorización de sus cotizaciones. A la luz de los datos de los últimos meses, los precios de este último grupo parecen haber alcanzado un tope.

Los productos energéticos fueron el grupo más afectado por la pandemia, que derrumbó los precios de este índice 55.2% entre el trimestre marzo-mayo de 2019 y el mismo periodo de 2020. Vale la pena recordar que el petróleo de referencia BRENT descendió hasta los 23.34 USD/Barril en promedio durante abril del año pasado. Desde entonces los precios han escalado, superando los 83 USD/Barril en las últimas semanas, cotizaciones que no se observaban desde el desplome de los precios en 2014.

En el gas natural, el precio de referencia en Europa pasó de 2.14 USD/mmbtu en el trimestre marzo-mayo de 2020 a 7.39 USD/mmbtu en el mismo periodo de 2021, ascendiendo hasta 22.84 USD/mmbtu en septiembre pasado, un crecimiento de 245.8% y 968.3% respectivamente. El alza en las cotizaciones de carbón también ha sido creciente, pasando de 59.26 USD/Tonelada métrica en el periodo marzo-mayo de 2020 a 98.06 USD en el mismo periodo de este año y ascendiendo hasta 185.69 USD/Tonelada métrica en septiembre pasado, crecimientos de 65.5% y 213.3% respectivamente.

El alza acelerada de las cotizaciones que se ha observado en los últimos meses deriva de un descalce entre oferta y demanda en un mundo que ha empezado a demandar hidrocarburos y carbón más rápido de lo previsto en su camino a la recuperación. Entretanto, la oferta no ha podido reactivarse de la misma manera por cuenta de las restricciones operativas que permanecen como mecanismo preventivo ante la pandemia de covid-19 y los problemas derivados de estas restricciones que obstaculizan la cadena logística global y que se traducen en incrementos de tres dígitos en los costos de los fletes.

El índice de precios de los energéticos alcanzó en septiembre 106 puntos y aunque la expansión es notable, está lejos de su máximo histórico de 173.43 alcanzado en julio de 2008, cuando el petróleo referencia BRENT se cotizó en promedio a 133.9 USD/Barril, el carbón a 180 USD/Tonelada métrica y el gas natural se cotizaba a 11.15 USD/mmbtu en Estados Unidos y 14.37 USD/mmbtu en Europa.

El índice de precios agrícolas alcanzó el máximo histórico en febrero de 2011 debido a la subida de los precios del café, el té, el aceite de palma y el trigo, que llegaron a presentar crecimientos anuales de entre 77% y 182% por cuenta de las malas cosechas en los años anteriores; de la subida en el precio del petróleo, que encareció insumos y transporte; de los menores inventarios agrícolas en Estados Unidos y la Unión Europea, y de políticas más restrictivas a la exportación de alimentos ante la escasez relativa global. Para esa época, los precios de los fertilizantes también se encontraban en aumento y como insumo básico en la producción agrícola presionó también al alza las cotizaciones de estos bienes. Los precios de los fertilizantes tienen el rango más amplio de oscilación.

Hacia agosto de 2008 el índice del Banco Mundial que pondera cinco tipos de fertilizantes se ubicó en 256.1 puntos, el máximo histórico de este grupo y el valor más alto entre los diferentes índices de bienes básicos de la entidad multilateral.

Previo a la llegada de la pandemia, el índice de precios de los bienes agrícolas se encontraba en torno a los 85 puntos, mientras el de los fertilizantes se aproximaba a 73 puntos. Aunque durante los meses de abril y mayo de 2020 se observaron caídas leves por cuenta de los efectos de la pandemia, desde entonces ambos índices no han parado de crecer dado el encarecimiento de diferentes insumos como el petróleo y los problemas logísticos que dificultan el transporte y su disponibilidad en los diferentes centros de acopio alrededor del mundo. El índice de precios de los fertilizantes pasó de 71.49 puntos en el trimestre marzo-mayo de 2020 a 129.49 puntos en septiembre pasado, un crecimiento de 81.1%, mientras el índice agrícola creció 30.2% en el mismo lapso.

La canasta de metales y minerales salió relativamente bien librada de la pandemia.

Aunque se experimentaron caídas temporales en los precios, fueron mucho menores que las observadas en los energéticos y la recuperación fue también más rápida. En efecto, entre mayo de 2020 y el mismo mes de 2021 el índice que recoge el precio de estos bienes no paró de crecer, como resultado de una economía que empezó a recuperarse más rápido de lo previsto y unas cadenas de producción y suministro que no pudieron responder tan rápido a la reactivación de la demanda. Aunque desde junio los precios parecen haberse estabilizado, lo cierto es que entre el periodo marzo-mayo de 2020 y el mismo periodo de 2021 los precios experimentaron un alza de 73.7%. Cuando se compara el mismo período base con septiembre de este año se observa una variación de 73%, lo que sugiere un agotamiento de la escalada en los precios de los metales. En el caso de los metales preciosos, se venían observando crecimientos importantes en sus precios durante los últimos años, jalonados especialmente por la cotización del oro que se valorizó 63.8% entre agosto de 2018 y el mismo mes de 2020. Desde agosto del año pasado el precio de los metales preciosos ha tenido algunas correcciones, aunque se mantiene en niveles históricamente altos, llevando el índice de este grupo de metales a 136.52 puntos en septiembre.

Algunos bienes básicos muestran importantes correlaciones negativas con el precio del dólar.

El caso más representativo es el de la canasta de energéticos, con una correlación históricamente alta (superior al 70%) frente al índice DXY. La razón de esta correlación radica en que el dólar funge como moneda de refugio.

Como buena parte del dinero que apalanca los mercados se invierte en títulos o empresas cuyo desempeño depende directa o indirectamente de lo que ocurre con los precios de los commodities, en cuanto se eleva la incertidumbre, los inversionistas recurren a un activo refugio como el dólar estadounidense, en detrimento de las inversiones y la especulación en empresas o títulos relacionados directa e indirectamente con el precio de estos bienes. Salvo contadas excepciones como el oro, los precios de los commodities se encuentran correlacionados generalmente de forma negativa con el DXY, por lo que medidas que afecten el precio de esa divisa, como cambios en la postura monetaria de Estados Unidos, pueden derivar en shocks al mercado de productos básicos.

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En el caso del oro, el DXY conserva una correlación de asociación “mediana” positiva (entre el 30% y el 40% según el periodo analizado), pues al igual que el dólar, el oro es regularmente utilizado como un activo refugio. En todo caso, el oro sigue siendo preferido en los periodos en los que el dólar es menos atractivo para los inversionistas y viceversa, razón por la cual su correlación no es tan alta.

En síntesis, tres factores han estado presionando al alza las cotizaciones de los productos básicos en el periodo de recuperación de la pandemia de covid-19: en primer lugar, la demanda, que de la mano con una recuperación económica que ha surgido más rápido de lo previsto, ha requerido también de mayores volúmenes de materias primas para aumentar los niveles de producción. En segundo lugar, problemas de oferta, pues derivado de la pandemia se quebraron empresas en todo el mundo, lo que generó una disminución en la capacidad productiva global. En el caso de los bienes agrícolas, el fenómeno de La Niña, que ha estado presente con gran intensidad desde el año pasado, también ha generado afectaciones en los cultivos y por ende en la oferta agrícola. En tercer lugar, los problemas logísticos, que han generado escasez global de contenedores y encarecimiento de hasta tres dígitos porcentuales en los precios de los fletes.

Las proyecciones de la mayor parte de los analistas coinciden actualmente en que los precios de buena parte de las materias primas están altos de manera transitoria, pues en la medida en que se consiga superar los diferentes obstáculos de atención a la demanda que se tienen hoy, estos tenderían a presentar correcciones a la baja.

Aún para los bienes sobre los que no se tienen previstas correcciones prontas en el precio, las nuevas valorizaciones tendrán que ser cuando menos muy moderadas.

Es aquí donde recobra importancia la previsión sobre la duración de la fase ascendente en la que nos encontramos y cuál sería la cota superior, si la hay en el corto plazo, para los precios de los diferentes productos.

En el caso del petróleo, los analistas consultados por Bloomberg esperaban a finales de septiembre una cotización promedio del BRENT en 2021 de 69.79 USD/Barril y para 2022 ascendería hasta 70.98 USD/Barril. Estas previsiones suponen crecimiento de la economía global tanto en 2021 como en 2022, normalización en las cadenas de suministro, menores restricciones a la movilidad por cuenta de la pandemia y la recuperación del transporte aéreo que ha sido el segmento más rezagado entre los que más usan el commodity.

Tabla

En el caso de los bienes agrícolas, tanto el Banco Mundial como la FAO consideran que el alza experimentada en los precios de la mayor parte de estos bienes en los últimos dos años es estructural, por lo que las correcciones previstas, para los bienes donde llegue a haberlas, no retornarían el precio a los que se tenían antes de la pandemia. En cambio, sí se prevén aumentos más moderados de los precios de estos bienes en los próximos años, con crecimientos anuales entre el 0.3% y el 4.4% entre 2022 y 2025. En la misma línea, el FMI anticipa que 2021 cerraría con crecimientos de 27.8% en el índice de alimentos y 14.1% en el índice de bebibles, mientras en 2022 las alzas serían de 1.9% y 5.8% respectivamente.

Los metales (incluidos los metales preciosos) y los fertilizantes son los bienes básicos sobre los que se esperan correcciones significativas, especialmente entre 2022 y 2023. El Banco Mundial estima que las desvalorizaciones de estas mercancías serán entre -1.1% y -9.1% en el caso de los metales preciosos, mientras en los demás metales el rango va entre -1% y -21% según el tipo de metal. El FMI declaró que espera un aumento en el índice de precios de los metales de entre 40% y 50% al cierre de 2021, mientras la corrección en 2022 implicaría unareducción en torno al 7%.

Colombia se beneficia de los altos precios del petróleo, el carbón y el café, por lo que las elevadas cotizaciones favorecen una mejora en la balanza comercial. En materia fiscal, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público señaló en junio de este año que por cada dólar que aumente el precio del petróleo por encima del estimado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, el recaudo del Estado se incrementaría cerca de $0.5 billones, mientras que por cada 100 mil barriles diarios adicionales el aumento sería de $3 billones.

VII. TASA
DE CAMBIO_

La tendencia de la tasa de cambio frente al dólar fue ascendente a lo largo de prácticamente todo el 2021. El año inició en $3,432 pesos por dólar y al finalizar el mes de septiembre alcanzó los $3,834.7. En los primeros nueve meses del año se alcanzó un máximo de $3,998.3, el día 10 de agosto.

Tabla

Para entender las causas de la devaluación del peso en 2021 debemos reiterar que en el corto plazo el comportamiento de la divisa norteamericana responde a tres variables principales (enfoque que hemos llamado La Triada): a) el riesgo país, b) el precio del petróleo y c) la devaluación o revaluación del dólar a nivel mundial. El aumento de la tasa de cambio en Colombia tiene estrecha relación con el aumento del riesgo país tanto de las primas de mercado como por efecto de la pérdida del grado de inversión por parte de las calificadoras Standard & Poor´s y Fitch. Esta situación obedece a que Colombia es uno de los pocos países emergentes que optaron por continuar las políticas fiscales expansivas en 2021 con lo cual la deuda sigue incrementándose en forma significativa.

En lo corrido de octubre de 2021 hemos visto una moderada apreciación del peso colombiano. Esto se debe a varios factores entre los que se destacan el aumento en los precios del petróleo y la monetización de los créditos tomados por Ecopetrol para pagar

la compra de ISA; así como la venta de cerca de USD 2,950 millones por parte del Banco de la República al gobierno a cambio de TES. Así las cosas, a nuestro modelo de los determinantes de corto plazo de la tasa de cambio se deben agregar los movimientos de compra y venta de dólares por parte del Gobierno nacional quien maneja una caja inusualmente alta de dólares por las operaciones comentadas. En septiembre pasado, el Gobierno Nacional vendió USD 2,244.9 en el mercado, la segunda cifra más alta en los últimos años después de las ventas récord efectuadas en mayo de 2020.

Para los próximos meses esperamos que las ventas del gobierno sigan ejerciendo una presión bajista acentuada por la desaceleración en la economía que estamos previendo para el próximo año y que deberá reflejarse en una menor demanda por importaciones y en una disminución del déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos. Sin embargo, debemos recordar que a raíz de la pérdida del grado de inversión la base de inversionistas dispuestos a venir al país es menor, lo que deberá generar alguna presión alcista en el mercado cambiario.

Así mismo, esperamos que los precios del petróleo sufran una corrección a la baja como resultado del aumento de la oferta de los países que no hacen parte de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP). Adicionalmente, el recorte del programa de estímulo monetario por parte de la FED debería continuar generando la apreciación del dólar a nivel global lo que de acuerdo con nuestro modelo (La Triada) significaría una devaluación del peso.

En atención a lo anterior, esperamos que las tasas de cambio se sitúen en niveles muy semejantes a los alcanzados en 2021. Con precaución deberá evaluarse el impacto que sobre la tasa de cambio pudiera llegar a tener un resultado electoral que lleve al poder a un candidato no percibido como amigable con las políticas de mercado.

¿Qué pasó con la calificación de riesgo soberano de Colombia?
Recuadro No. 4

La pandemia generada por el covid-19 y las medidas implementadas para mitigar sus impactos se convirtieron en uno de los mayores retos que han enfrentado los gobiernos a nivel mundial en los últimos años. Tuvimos la oportunidad de ver como los diferentes gobiernos decidieron aumentar sus gastos para entregar ayudas a la población vulnerable, proteger el empleo y promover la recuperación de la actividad económica. A raíz de este tipo de acciones se presentó un deterioro generalizado de las finanzas públicas y algunos países vieron afectada su calificación de riesgo soberano.

En el año 2020 y en lo corrido de 2021, las principales agencias calificadoras de riesgo anunciaron el recorte de calificación para 28 países en promedio, y tal como se puede observar en la tabla, tan solo 6 de ellos perdieron el grado de inversión, incluyendo a Colombia.

Tabla

El pasado mes de mayo S&P anunció su decisión de recortar la calificación de Colombia de BBB- a BB+ y de asignarle una perspectiva estable, siendo esta la primera agencia en retirar el grado de inversión a nuestro país. Al mismo tiempo, decidió mantener en BBB la calificación de riesgo para la deuda de largo plazo emitida en moneda local.

El principal argumento detrás de esta decisión fue el retiro del proyecto de ley de reforma estructural que el Gobierno presentó ante el Congreso y que generó un gran descontento en la población, tal como mencionamos en la primera parte de este documento. Para S&P dicho proyecto mostraba el compromiso del Gobierno con la sostenibilidad de las finanzas públicas y, a pesar de que anticipaban modificaciones, tenían la expectativa de que se generarían ingresos tanto temporales como permanentes que contribuirían con el proceso de mejoramiento de la situación fiscal del país. A pesar de los esfuerzos adicionales del Gobierno para concertar una nueva reforma, para esta calificadora se redujeron las posibilidades de que el país lograra la implementación de ajustes estructurales en materia fiscal en el corto plazo.

A continuación, presentamos algunas cifras fiscales de Colombia comparadas con aquellas de los países que hoy en día S&P clasifica como BBB-¹⁷ y BB+¹⁸. Las calificaciones de riesgo soberano son opiniones sobre la capacidad de los gobiernos para atender sus compromisos asociados a su deuda, las cuales no solo

se basan en la situación de las finanzas públicas de un país, tienen en cuenta otros aspectos macroeconómicos, aspectos institucionales y sociales de cada país. Dentro de esta última categoría podemos encontrar la situación de orden público, la fortaleza de las instituciones públicas y la capacidad del gobierno para implementar medidas en los momentos que lo considere necesario. Es importante tener esto presente al momento de revisar las siguientes gráficas.

Gráfica

¹⁷ Al corte de septiembre de 2021, los países que S&P califica como BBB- son: Chipre, Croacia, Curazao, India, Kazajstán, Monserrat, Rumania, Rusia y Trinidad y Tobago.
¹⁸ Al corte de septiembre 30 de 2021, los países que S&P califica como BB+ son: Azerbaiyán, Colombia, Marruecos y Serbia.

Gráfica
Gráfica

Posterior a esto, en julio, la calificadora Fitch dio a conocer su decisión de recortar de BBB-¹⁹ a BB+²⁰ la calificación de riesgo soberano de Colombia y cambió su perspectiva de negativa a estable, convirtiéndose en la segunda calificadora que le retiró el grado de inversión a Colombia. La principal razón para adoptar esta decisión fue el deterioro que han sufrido las finanzas públicas del país, lo cual se refleja en un incremento del déficit fiscal del Gobierno General, de -2.6% del PIB en 2019 a -7.2% del PIB en 2020, y en el incremento de 13.6p.p con el que la deuda pública neta del Gobierno General llegó a 58.3% del PIB al cierre del 2020. Esta última cifra contrasta frente a la mediana estimada para los países que Fitch califica como BBB- y BB+ , las cuales ascienden a 54.2% y 59.1%, respectivamente. A esto se suma la situación en torno al primer proyecto de reforma tributaria que terminó siendo retirada del Congreso y la menor confianza que tienen en que el Gobierno logre iniciar el proceso de reducción de su deuda en los próximos años. Teniendo esto en cuenta, coinciden con la percepción de S&P en cuanto a la reducción de las posibilidades de que Colombia logre realizar ajustes fiscales de carácter estructural en el corto plazo.

¹⁹ Al corte de septiembre 30 de 2021, los países que Fitch califica como BBB- son: Chipre, Croacia, India, Italia, México, Panamá, Rumania y Uruguay.
²⁰ Al corte de septiembre 30 de 2021, los países que Fitch califica como BB+ son: Azerbaiyán, Colombia, Macedonia, Marruecos, Paraguay, San Marino y Serbia.

VIII. FINANZAS
PÚBLICAS_

Ambas entidades proyectan que los ajustes que podrá realizar el país en materia fiscal en los próximos años y en especial en el 2022 serán de una menor magnitud en comparación con las metas establecidas por el Gobierno y coinciden en establecer que puede darse un nuevo recorte de la calificación de Colombia en el evento de que el país no logre contener el deterioro de sus finanzas públicas y la deuda pública continúe aumentando.

A lo largo del año pasado observamos un fuerte deterioro de las finanzas públicas a lo largo del mundo como resultado de las medidas establecidas para mitigar los efectos de la pandemia. Colombia no fue ajena a esta situación, el déficit fiscal del Gobierno Nacional Central (GNC) pasó de ser -2.5% del PIB en 2019 a -7.8% del PIB en 2020, mientras que su deuda bruta pasó de representar 50.3% del PIB a 64.8% PIB en el mismo período de tiempo. Este gran deterioro se dio como resultado de las medidas implementadas para mitigar los efectos de la pandemia y promover la recuperación de la actividad económica.

En la actualidad nuestro país enfrenta el reto de volver a llevar sus finanzas públicas a una senda de mejoramiento en la cual logre reducir el déficit fiscal e inicie el proceso de reducción de su deuda pública en el mediano plazo, en un contexto en donde el Gobierno se ha convertido en una fuente importante de ayudas para la población vulnerable y las empresas afectadas.

Como se ha mencionado en varias oportunidades en este texto, dos de las tres principales agencias calificadoras adoptaron la decisión de reducir la calificación de riesgo soberano de Colombia y le retiraron el grado de inversión.

Ante esta situación, en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) se planteó como meta del GNC aumentar su déficit hasta -8.6% del PIB para 2021, sorprendiendo con un deterioro del balance fiscal por segundo año consecutivo. Después de la magnitud de los esfuerzos fiscales realizados a nivel global en 2020, Colombia se convirtió en uno de los países emergentes, junto con Algeria, Bulgaria, Chile, Filipinas y Tailandia, que decidió continuar con el aumento de sus gastos durante el presente año y retrasar la implementación del ajuste fiscal, limitando aún más la capacidad de respuesta del Gobierno para responder ante nuevos choques externos, situación que añade una vulnerabilidad adicional a la economía colombiana.

En la siguiente tabla se presentan los principales rubros del balance fiscal del GNC.

Tabla

Como se puede observar, para 2021 se plantea un incremento anual de 17.5% en los ingresos del GNC como resultado, principalmente, de la aceleración de la actividad económica en el país y de la recuperación de los precios internacionales del petróleo, que impactan de forma positiva los ingresos tributarios y los ingresos por concepto de excedentes de capital.

Por parte de los gastos, se estima un incremento anual de 19.4%, principalmente, asociado a gastos para atender la pandemia que no fueron ejecutados en la vigencia anterior como, por ejemplo, la compra de vacunas contra el covid-19. Adicionalmente, están los gastos de inversión, donde se incluyen los recursos que el Gobierno asignó para la implementación del programa de reactivación económica denominado “Compromiso por Colombia”, así como los mayores recursos destinados al pago de intereses.

Sobre estas cifras es importante hacer una salvedad: los supuestos utilizados por el Gobierno para su construcción resultaron ser conservadores en especial aquellos para 2021. Como ya lo planteamos, estimamos que la economía colombiana alcanzaría un crecimiento de 8.9% en 2021, situación que generaría un mayor nivel de recaudo tributario. Ante esta situación, surge el interrogante de cómo el Gobierno debería hacer uso de esos recursos adicionales y nosotros coincidimos con la postura dada a conocer por el Comité de la Regla Fiscal, que recomienda iniciar el ajuste de sus finanzas antes de destinarlos a nuevos gastos.

Tabla

Por su parte, para la vigencia 2022 se estableció como meta un déficit del GNC del 7.0% respecto al PIB, mostrando una reducción de apenas el 1.7% del PIB frente a 2021.

Para lograr esto se estima un aumento de 8.2% en los ingresos totales del GNC, que resulta de un mayor recaudo tributario, impulsado, principalmente, por el buen desempeño económico en 2021. Adicionalmente, se espera comenzar a recibir recursos derivados de las medidas implementadas con la “Ley de Inversión Social”, sin embargo, es importante recordar que una gran parte del recaudo esperado no se generará en este año ya que proviene del aumento de la tasa de tributación a las empresas y por lo tanto solo será efectivo desde 2023. Por parte de los gastos, se anticipa un crecimiento de tan solo 0.9% ya que se iniciará el desmonte de los estímulos entregados por el Gobierno y la continuación de las medidas de austeridad, cuyo efecto resulta ser compensado por el aumento en las transferencias del Sistema General de Participaciones y transferencias para atender el pasivo pensional.

De forma similar a lo observado con el déficit fiscal, la deuda bruta del GNC también mostró un fuerte deterioro, pasó de representar 50.3% del PIB en 2019 a 64.8% del PIB en 2020 y de acuerdo a las estimaciones oficiales llegaría a ser 66.8% y 68.6% del PIB en 2021 y 2022, respectivamente.

Estos últimos incrementos reflejan la decisión de extender los estímulos para la recuperación de la actividad económica en el país y atender los reclamos de gasto social de la población, sumándose a los factores de cuestionamiento que han surgido sobre la capacidad de Colombia para sostener su deuda si esta se mantiene con una trayectoria creciente. Recordemos que a pesar de que existen países con niveles de deuda superiores a los de Colombia, los recursos que se requieren para cubrir el servicio de la deuda representan cerca del 15% de sus ingresos, lo cual limita de forma significativa el gasto público en el país.

Gráfica

Para finalizar, queremos hacer un breve comentario adicional sobre la “Ley de Inversión Social” que fue aprobada recientemente. Al principio de este documento comentamos que la propuesta inicial de reforma tributaria presentada por el Gobierno no fue bien recibida por la población. Ante las protestas desatadas se adoptó la decisión de presentar una reforma previamente concertada y que se convirtió en la “Ley de Inversión Social”. Gracias a las medidas incluidas en esta Ley se espera generar un recaudo cerca de $15 billones y un recaudo transitorio de $2.7 billones, sin embargo, desde ya se anticipa la necesidad de realizar una nueva reforma tributaria en los próximos años. Esta situación, en conjunto con la disposición para continuar con los ajustes requeridos en materia fiscal, se constituyen en los principales retos que deberá enfrentar la próxima administración para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas.

Resumen
Proyecciones
Macroeconómicas_

Tabla
Tabla
Tabla
Tabla
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LA ECONOMÍA
Y SUS SECTORES

Andrés Langebaek Rueda

Director Ejecutivo

alangebaek@davivienda.com linkedin.com/andreslangebaek

Vanessa Santrich

Análisis Centroamérica

vasantri@davivienda.com linkedin.com/vanessasantrich

María Isabel García

Análisis Fiscal y Externo

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Juan David Jaramillo

Análisis Sectorial

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Carlos Galindo

Inflación y mercado laboral

carlos.galindo@davivienda.com linkedin.com/carlos-galindo

Nicolás García Díaz

Sector financiero

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Alejandra Catalina Parra

Análisis sectorial

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